Chile.- ¿Sabía usted que las algas antárticas están muy bien adaptadas para vivir con muy baja luz? “De forma sorprendente ellas pueden sobrevivir hasta seis meses de total oscuridad en el invierno antártico. Pese a esto, ellas también muestran adaptaciones fisiológicas para soportar alta radiación solar”, explica el doctor Iván Gómez, de la Universidad Austral de Chile (UACh), quien dirige el proyecto Anillo “Impacto del cambio global sobre la fisiología de macroalgas antárticas: consecuencias para procesos costeros en escenarios de incrementada temperatura y radiación UV”, financiado por el Programa de Investigación Asociativa de CONICYT y el Instituto Antártico Chileno (INACH).

Este proyecto estudia cómo influye en las algas marinas de la Antártica el aumento de la temperatura y la radiación ultravioleta, utilizando diferentes herramientas fisiológicas, moleculares, oceanográficas y ecosistémicas, donde se integran las respuestas observacionales y experimentales en un modelo general que permite entender los impactos del cambio climático sobre la biodiversidad costera en ese territorio.

Las algas son productores primarios y como base de las cadenas tróficas o alimentarias es de suma importancia estudiar, conocer y comprender su comportamiento ante los cambios asociados al calentamiento global y su repercusión en los demás organismos.

Trabajo de campo

Con casi dos años de ejecución y dos expediciones al Continente Blanco, las campañas científicas transcurrieron en los meses de enero y febrero. Cada año el grupo permaneció en la base “Profesor Julio Escudero”, del INACH, en la bahía Fildes, isla Rey Jorge.

Los objetivos del trabajo de campo se enfocaron en mediciones in situ de diversos parámetros y fenómenos biológicos, como la medición de fluorescencia, de variaciones de temperatura y radiación UV. Además, se realizaron experimentos de trasplante de especies, esporulación de algas (tipo de reproducción), fotoinhibición, entre otros, utilizando instrumentos de alto rendimiento y tecnología de punta. Estas investigaciones se realizaron tanto en la zona litoral como submarina.

Los datos recopilados están siendo analizados y otros serán rescatados en la próxima temporada polar. Cabe destacar también que en cada expedición se realiza un registro fotográfico y audiovisual.

El equipo de investigación está conformado por un grupo de profesionales de las áreas de la fisiología, biología marina, bioquímica, ecología, buceo científico, divulgación de las ciencias, y postdoctorantes y estudiantes de doctorado.

De esta forma, se pretende consolidar una línea de ecofisiología y ecología de ambientes costeros en sistemas vulnerables al cambio global, que se constituya en una plataforma de desarrollo científico en estos temas en el sur de Chile.

Este estudio, además, está asociado a la Universidad de Antofagasta, a la Universidad de Bremen y al Alfred Wegener Institut de Alemania, y es parte de los proyectos de la Expedición Científica Antártica que organiza cada año el INACH.

Resultados

El doctor Iván Gómez, académico de la Facultad de Ciencias de la UACh, explica que los resultados a partir de estudios de laboratorio en la Antártica revelan que la fotosíntesis de las macroalgas no se ve afectada por aumentos de temperaturas de 5 ºC, al menos, por periodos cortos de 4 a 6 horas.

Según Gómez, “esto pone de manifiesto que ellas poseen una capacidad para tolerar estrés ambiental y entrega indicios de un acervo genético que refleja antiguos cambios en el clima antártico que no se han perdido en el transcurso de su evolución a bajas temperaturas. Estamos continuando los estudios con exposiciones por tiempos más prolongados (días y semanas), que podrían revelar si las algas antárticas poseen los prerrequisitos metabólicos para adaptarse al cambio climático contemporáneo”.

Sin embargo, el cambio climático no hace diferencia y todos los organismos están sujetos a ser alcanzados por sus efectos, ya sea positiva o negativamente. El derretimiento de los hielos está provocando la pérdida de organismos tan importantes como los osos polares en el Ártico. El aumento del dióxido de carbono en la atmósfera causa acidificación en el mar, impidiendo la formación de las conchas de los moluscos y las estructuras calcáreas de los corales; mientras que el adelgazamiento en la capa de ozono permite que penetre una mayor radiación UV, causando daños irreparables en los seres vivos, incluyendo a los humanos.

De ahí la importancia de estudiar las algas marinas antárticas y cómo estas reaccionan ante el aumento de la temperatura y la radiación ultravioleta, siendo el comienzo para lograr comprender cómo funciona este valioso ecosistema.

Divulgación

Este Anillo Antártico realiza una fuerte labor de divulgación científica, impartiendo conferencias en comunas, dirigidas principalmente a estudiantes, profesores y público en general. Este año creó la “Expo Interactiva Antártica: Maravilla de Biodiversidad”, la que ha sido visitada por 5800 personas desde la Región de La Araucanía a la de Los Lagos.

Además, cada año los científicos del proyecto asesoran a estudiantes de enseñanza media del sur de nuestro país en la realización de proyectos científicos que se presentan en la Feria Antártica Escolar, lo que es una manera de contribuir a la formación de futuras personas de ciencia. El proyecto igualmente cuenta con el sitio web www.algasantarticas.cl.

Proyecto internacional

A comienzos de junio estuvo en el Campus Isla Teja de la UACh, en Valdivia, el director del INACH, Dr. José Retamales, participando en la inauguración de una de las muestras enmarcadas en este proyecto.

En la oportunidad señaló que “esta es una de las historias de éxito que tiene el programa antártico nacional. Este proyecto es del tamaño de cualquier proyecto internacional y es comparable a una iniciativa en Estados Unidos o Europa. Esto no lo podríamos hacer si no fuera gracias a este acuerdo que tenemos entre CONICYT y el INACH”.

Fuentes: UACh e INACH