Valparaíso, Chile.- La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura ya ingresó las modificaciones que permitieron reactivar el proyecto de ley para el cultivo y repoblamiento de algas (Boletín 9151-21) que se encontraba sin movimiento desde su ingreso, en agosto de 2013.

El aspecto más relevante de estas indicaciones está dado porque éste ahora cuenta con un presupuesto determinado, ya que el proyecto ingresado originalmente no contaba con este ítem, lo que lo hacía inviable. El nuevo proyecto considera 1.000 millones de pesos anuales para los tres primeros años; además, amplía el universo de posibles beneficiados, incorporando a los pescadores artesanales que trabajen con planes de manejo –el proyecto original solo consideraba a quienes desarrollaran Acuicultura de Pequeña Escala o trabajaran áreas de manejo- y facilita el acceso al beneficio
 
El subsecretario de Pesca y Acuicultura, Raúl Súnico, explicó que se optó por relevar este proyecto debido a "la necesidad de generar alternativas productivas, principalmente al sector artesanal,  a la alta demanda de algas a nivel mundial, y a que vemos que es una oportunidad para dar impulso a la acuicultura de pequeña escala en nuestro país".
 
La autoridad pesquera destacó la importancia de dar potenciar la acuicultura de pequeña escala, ya que “la producción de algas a lo largo de nuestras costas se hace vía extracción de los recursos y este proyecto pretende también darle sustentabilidad a esta otra actividad”. 
 
Las modificaciones al proyecto, que se encuentra en primer trámite legislativo, fueron ingresadas el miércoles 15 de octubre a la Cámara de Diputados y presentadas por Subpesca ante la Comisión de Pesca, Acuicultura e Intereses Marítimos de la Cámara.
 
Cabe destacar en 2013 Chile exportó algas por cerca de 300 millones de dólares  -superando a recursos emblemáticos como la merluza del sur- cifra que se estima aumentará este año. Los principales recursos nacionales son el pelillo, luga negra y roja, chicoria de mar, carola, luche y las algas parda, cuyos usos van desde la industria alimentaria a la farmacéutica.
 
Los beneficios ecológicos y medioambientales de estos recursos  son múltiples: producen entre el 50 y 70 por ciento del oxígeno de nuestro planeta, son la principal productora de alimentos del mar, actúan como bioremediadores naturales.