Barcelona, España.- La Comisión Europea financiará un proyecto cuyo objetivo es encontrar nuevas biomoléculas derivadas de microalgas marinas con actividad anti-biofilms bacterianos y fúngicos. El proyecto europeo se inscribe en la convocatoria Blue Growth, del programa Horizon2020, cuyo objetivo es explotar el potencial de los mares en general y descubrir nuevas biomoléculas marinas en particular. 

El proyecto, que arrancará oficialmente el 1 de abril, estará coordinado por la Dra. Sara M. Soto de ISGlobal y en él participarán 15 instituciones públicas y privadas de nueve países diferentes y más de 50 personas.  El presupuesto otorgado es de más de siete millones de euros, por cuatro años.

El objetivo del proyecto, llamado NOMORFILM, es encontrar moléculas aisladas de microalgas que tengan actividad contra bacterias que forman biofilms y usar dichas moléculas en la manufactura de prótesis. El proyecto prevé analizar más de 4,000 especies de microalgas para detectar nuevos compuestos con actividad contra bacterias en ambos estados (planctónico y biofilm), probar la eficacia de dichos compuestos en modelos animales, y  sintetizar dichas moléculas a partir de cultivos de microalgas que imiten ecosistemas acuáticos naturales.  Las moléculas con mayor potencial industrial serán incorporadas en nanopartículas para su uso en la manufactura de prótesis, en colaboración con diversas pequeñas y medianas industrias (PYMES) participantes dedicadas a la manufactura y distribución de prótesis.

Los biofilms son comunidades de bacterias que crecen sobre una superficie inerte o un tejido vivo, y es la forma habitual de crecimiento de las bacterias en la naturaleza. Son especialmente relevantes en infecciones asociadas a implantes y catéteres, sobre todo porque las bacterias en estado de biofilm son más resistentes a la acción de los antibióticos. Dicho problema puede conducir a un rechazo del implante, que debe de ser remplazado, con un coste calculado de entre 50.000 y 90.000 €  por episodio. Con el envejecimiento de la población europea, el número de prótesis y, por lo tanto el coste asociado a la contaminación de las mismas, será cada vez mayor. En consecuencia, la búsqueda de nuevos agentes antimicrobianos que sean eficaces contra bacterias, sobretodo en estado de biofilm, es una prioridad en la clínica.