EEUU.- La acidificación del océano es sólo una de las formas en que las comunidades costeras ya están sintiendo los efectos del cambio global del océano. Las ramificaciones potencialmente devastadoras han hecho de este un problema ambiental y económico que debe resolverse rápido.

Un proyecto colaborativo liderado por el Puget Sound Restoration Fund en conjunto con NOAA y otros socios, acaban de recibir $1.5 millones de la Paul G. Allen Family Foundation para hacer frente a los impactos de la acidificación del océano. El proyecto busca emplear a las macroalgas.

“No hay muchas herramientas en la caja de herramientas para combatir la acidificación del océano o remover el dióxido de carbono (CO2) del océano” manifestó el Dr. Michael Rust, coordinador de ciencia en acuicultura de NOAA y un colaborador del proyecto. “Las granjas de macroalgas pueden ser nuestra mejor apuesta”.

La ayuda de las macroalgas

Muchas macroalgas, incluido las kelp, prosperan en las aguas ácidas del océano. Ellos toman el CO2 y los nutrientes del ambiente, mejorando la calidad del agua debido a que crecen reduciendo los niveles de ácidos disuelto junto con el nitrógeno y el fósforo. Las macroalgas también liberan oxígeno, los cual puede ayudar con las zonas muertas. La combinación podría resultar en granjas de macroalgas que actúan como “halos” protectores que mitigan la acidificación y la contaminación a nivel local, mientras se crea un hábitat para las especies marinas.

“Cuando las macroalgas son cosechadas, se elimina el exceso de carbono y nitrógeno con ellas, eliminando de forma eficaz desde el océano” dijo Rust.

La creación del negocio del carbono azul

El proyecto también abordará más que el potencial de las macroalgas para mitigar la acidificación del océano. “El objetivo final de un estudio futuro podría ser cosechar kelp y desarrollar productos útiles” manifestó el Dr. Walt Dickhoff, científico en NOAA.

Estos potenciales productos carbono-neutral podrían ayudar a estimular nuevas industrias basadas en el “carbono azul”. La capacidad de las macroalgas de ser cultivadas sin agua dulce, terreno arable o aportes de nutrientes los posiciona como una fuente ecológica y económicamente eficiente de biomasa.