Bogotá, Colombia.- Mónica Puyana, profesora del Programa de Biología Marina y Directora del Grupo de Bioprospección y Biotecnología de Utadeo dio la bienvenida a la socialización de los resultados obtenidos en el “Proyecto Piloto de Cultivo de Algas y Desarrollo de Productos Basados en sus Derivados”, suscrito entre Coralina, Utadeo y Fish and Farm C-Enterprise.

 

Debido a la decisión de La Haya, donde el territorio para los pescadores de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, se redujo, se pensó en aprovechar los recursos que estaban presentes en la isla, y la decisión fue trabajar con algas rojas, por tradición, ya que estas habían sido utilizadas años atrás. “Entonces la iniciativa se relaciona con el cultivo de algas rojas y los productos desarrollados a partir de estas, ya que tienen muchas aplicaciones como alimento y como agente gelificante en diversos productos de la industria”, dijo Mónica Puyana.

Los azúcares y polisacáridos que tienen estas algas se usan como agente gelificantes y que ayudan a retener la humedad, por lo que las algas tienen usos también en la industria cosmética, "es un recurso que se puede cultivar, como alimento humano y animal, fertilizantes, estabilizantes, biocombustible, en la medicina, como fuente de fibra soluble, entre muchas otras aplicaciones", dice Mónica Puyana.

Las áreas donde se pueden cultivar estas algas, son preferiblemente, sitios cerca a la costa, en fondos arenosos, con buena luz, sin mucha corriente. Teniendo en cuenta estas características, el equipo de trabajo exploró sitios aptos para su cultivo. Con la técnica conocimiento ecológico local, se le preguntó a los pescadores dónde encontrarlas y en el ejercicio descubrieron casi ocho especies distintas no reportadas en la región. "Los pescadores de la isla conocen profundamente su región, por lo que son indispensables sus aportes", anota Mónica Puyana.

También se hicieron actividades educativas para que los niños conozcan sus algas, por qué la importancia de cultivarlas, y las bebidas y otros productos que se hacen a base de estas.

Existen distintos negocios de bebidas con algas, a partir de esta propuesta nace Seaweed Punch, "la idea es que la gente vaya a la isla a tomar esta bebida, la cual es deliciosa y tiene propiedades nutricionales y apoya las iniciativas locales, y también que se pueda llevar a otras regiones del país. Hay muchas recetas, como gelatina y helado.

En el lanzamiento de la bebida se realizaron distintas actividades, como una obra de teatro, un concurso de cocina y música de Mc Lean Brothers. El sello de la etiqueta fue un aporte del profesor Andres Novoa del programa de publicidad de Utadeo y los semilleros también fueron fundamentales en el proceso.

Gloria Hinestroza, Coordinadora de Maricultura

Bióloga de los Andes, cuenta con una Maestría en Desarrollo Ecoregional. Gestiona los proyectos de maricultura en las plataformas de Providencia y Santa Catalina, es la Coordinadora actual del proyecto Maricultura, el cual tiene como fin integrar el conocimiento ancestral con el científico, por lo que están involucrados los habitantes de la isla activamente, y lo ejecuta Old Providence and Santa Catalina Fish and Farm C-Enterprise. Integrado por siete pescadores de todos los sectores de la isla, un técnico experto en alimentación, un biólogo genetista y la coordinadora. El objetivo del proyecto se divide en tres grandes grupos, uno que es productivo, otro de conservación y otro componente que es con la comunidad.  

Gloria estuvo acompañada de uno de los pescadores, Ryan, quien lleva pescando más de 30 años y fue quien propuso trabajar con la Gracilaria. En la isla los pescadores consumían esta alga y por eso le apuestan al cultivo para que no se acabe en la isla.  

"El proyecto es hecho para y con la comunidad, se hace ciencia, y se han tenido experiencias de bioprospeccion marina y la del cultivo de algas rojas, el cual cuenta con varias instituciones que los apoyan como Parques Naturales", dice Mónica Puyana.

El proyecto es la suma de esfuerzos científicos, técnicos, financieros y socioculturales, que llevaron a fortalecer emprendimientos empresariales en torno al cultivo de algas en la sección central del AMP Seaflower. Con esta iniciativa se buscó promover la generación de nuevos productos susceptibles de convertirse en una empresa innovadora ambientalmente sostenible que genere ingresos alternativos a la pesca artesanal en la región.

Fuente: Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano