Israel.- Un nuevo estudio ha mostrado que el crecimiento y la producción de bioetanol de la macroalga “lechuga de mar” Ulva sp. tiene un gran potencial; sin embargo, el estudio ha encontrado que aun no es económicamente viable.

La nueva investigación en la Tel Aviv University, que acaba de ser terminado, evaluó si los métodos innovadores de producir energía en base a las algas no son sólo técnicamente viables, sino también económicamente razonable.

Energía, alimentos y desintoxicación

Las ventajas del cultivo de algas como una alternativa para producir energía incluye una rápida tasa de crecimiento, un simple proceso de producción y la utilización de hábitats que no se usan para la agricultura. Ya en la década de 1950 los EEUU invirtió en investigación para mejorar el crecimiento de las algas para producir energía, pero más tarde perdió popularidad después de los cambios en el mercado de la energía y un éxito limitado en el crecimiento de la algas.

Sin embargo, en los últimos años, el cultivo de algas para la producción de energía está haciendo su reaparición debido a las implicaciones ambientales del uso de combustibles fósiles y el temor a la inestabilidad futura de las fuentes de combustibles usadas en la actualidad.

Cerrando el círculo

La investigación en el National Institute of Oceanography en colaboración con Tel Aviv University y Bar Ilan University examinaron diferentes etapas en el cultivo y la producción de bioetanol a partir de la “lechuga de mar” (Ulva sp). El estudio fue liderado por Lior Korzen como parte de su trabajo doctoral.

Korzen cultivo las algas cerca de una granja comercial de dorada ubicada en Mikhmoret en la costa del Mediterráneo cerca a Netanya. Las macroalgas fueron atadas a cestas para prevenir que fueran arrastradas y permitir la exposición a la luz y los nutrientes de las corrientes de agua. “El crecimiento se centró en el género Ulva debido a que vimos que era el más eficiente productor de azúcar comparado con las otras algas examinadas, y porque puede crecer casi durante todo el año” dijo Korzen.

Durante el trabajo de campo, Korzen descubrió que las macroalgas que crecían debajo de las jaulas de los peces localizados en Mikhmoret disfruta de agua enriquecida con materia orgánica y muestra una tasa de crecimiento más rápido de 27 a 40 veces comparados con las algas de otras zonas.

El siguiente reto es la producción de etanol. Este proceso implica la descomposición de azúcares complejos tales como almidón en azúcares como la glucosa. Entonces, a través del proceso de fermentación se produce etanol. Korzen desarrollo un método en el cual la descomposición de los azúcares complejos se lleva a cabo en conjunción con el proceso de sonificación. Los resultados mostraron que este método tiene una ventaja en acelerar el proceso de descomposición.

La línea de fondo

Después de estudiar los métodos para el crecimiento óptimo y la mejora del proceso de producción, Korzen volvió a desarrollar el modelo económico que analiza la rentabilidad de la empresa. El objetivo era examinar la forma en que el volumen de producción y las fuerzas del mercado afectan la rentabilidad del cultivo de Ulva. El modelo incluyó los costos de construcción y mantenimiento de los sistemas de cultivo, además de los costos de cosecha y transporte al sitio de producción.

Los resultados mostraron que debido a las condiciones comerciales actuales y el crecimiento actual, la rentabilidad es alcanzada sólo si hay una enorme producción. La rentabilidad máxima, casi 20 millones de euros para un período de 15 años de actividad, puede ser alcanzado cuando el área de crecimiento alcanza las 2500 hectáreas.