Gainesville, EEUU.- Científicos del Institute of Food and Agricultural Sciences de la University of Florida (UF/IFAS) encontraron la clave para convertir las microalgas en combustible. Los científicos han descubierto lo que los investigadores llaman un “factor de transcripción” llamado ROC40.

Bala Rathinasabapathi, profesor de ciencias hortícolas de UF/IFAS, comparó el papel de un factor de transcripción en controlar la expresión de muchos genes dentro de las células de las microalgas, como el de un policía que controlar una gran multitud.

Para obtener los lípidos en las algas, los científicos deben retirar el nitrógeno para “matar de hambre” a las microalgas. Entre los cientos de proteínas moduladas por la escasez de nitrógeno, la síntesis de ROC40 fue el más inducido cuando las microalgas producían más aceite. La alta inducción de esa proteína sugirió a los científicos que puede jugar un rol biológico importante, manifestó Elton Gonçalves, ex estudiante de doctorado en UF/IFAS en el programa de biología molecular y celular de plantas.

De hecho, el equipo de científicos demostró que el ROC40 ayuda a controlar la producción de lípidos cuando las células de algas se encuentran ante la escasez de nitrógeno. “Nuestro descubrimiento sobre a proteína ROC40 sugiere que puede incrementar la expresión de genes envueltos en la síntesis de aceites en las microalgas” dijo Rathinasabapathi.

“Esta información es de gran importancia para el desarrollo de cepas superiores de algas para la producción de biocombustibles” dijo Gonçalves. “Realizamos esta investigación debido a la importancia socioeconómica del desarrollo de fuentes renovables de combustibles como alternativa a los combustibles basados en el petróleo, para las futuras generaciones. Con el fin de avanzar en la producción de biocombustibles de algas a gran escala, en un escenario competitivo, es fundamental que los procesos biológicos en estos organismos se conozcan bien”.

Los lípidos de microalgas proveen una excelente fuente renovable para los biocombustibles. Las algas crecen rápidamente, toleran condiciones climáticas adversas y no tienen los mismos problemas que los cultivos terrestres para la producción de biocombustibles.

El problema es si las algas se ven privadas de nitrógeno, las células se estresan y comienzan a producir lípidos, pero su tasa de crecimiento disminuye. Si el alga se va a convertir en una fuente comercial viable de biocombustible, los científicos deben asegurar que no sólo produzca tanto aceite como se pueda, sino también deben crecer tan rápido como sea posible.