Balfate, Honduras (La Prensa).- La producción de algas marinas será una realidad en este municipio de Colón y con este proyecto Honduras se convertirá en uno de los países en Latinoamérica en liderar estas experiencias.

Las condiciones climáticas de este municipio costero del departamento de Colón favorecen la producción de estos organismos que son materia prima para la elaboración de alimentos para consumo humano, vitaminas, condimentos, biocombustibles y perfumes.

Esta iniciativa, que ha sido impulsada desde hace diez años por la Fundación Agrícola Vid (Funavid), y luego por la Oficina de Proyectos e Inversiones (Opi) y el Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (Curla), es la esperanza para ofrecer nuevas propuestas alimenticias para la humanidad y fuentes de generación de energía y combustible para el mundo ante la nueva realidad agobiante que presagia el cambio climático.

Esta tecnología ha sido desarrollada desde hace tres años por los científicos estadounidenses Thomas Allnut y David Haberman, quienes ayer expusieron los resultados finales de sus estudios, con lo que darán inicio a la construcción de un laboratorio para el cultivo orgánico de algas marinas en Balfate.

“Se va empezar con el cultivo de algas marinas usando energía solar, todo será orgánico. Las algas crecen rápido y se pueden producir de ellas aceites, suplementos para comidas, hasta puede usarse para hacer cremas para prevenir el cáncer”, explicó David Haberrman, un ingeniero de sistemas que trabajó en el sector aeroespacial para la Nasa y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desarrollando tecnologías.

El laboratorio que se construirá en la comunidad de Lucinda, Balfate, ya cuenta con dos contenedores que fueron donados por una empresa privada, en los próximos días se empezará con la construcción de la infraestructura adonde se cultivarán estos organismos utilizando luces led producidas con energía eólica y solar.

“Las algas estudiadas tienen un alto contenido proteico como aproximadamente entre 36 y 56%, pueden tener azucares y aceites, y con las condiciones climáticas de aquí podemos llegar a desarrollar muy bien el alga para los propósitos que se quieren”, detalló Thomas Allnut, pionero en el desarrollo y producción de algas marinas.

Sin embargo, los contenidos de estos organismos en aminoácido aún no han sido analizados, “lo que se quiere ver son las cantidades de lisina y metioninas que contienen. Una vez analizando su contenido se pueden hacer harinas y ponerlas como suplemento para la alimentación de las personas, y sería una fuente importante de proteínas para las comunidades”, indicó Allnut. Estas algas van a ser cultivadas y desarrolladas en el laboratorio que se construirá en los próximos meses. Para su crecimiento se usará el dióxido de carbono, gases que serán capturados de lo que emanan las plantas extractoras de palma africana en el Valle del Aguán. El funcionamiento del laboratorio creará fuentes de empleo.