Por Karla Navarro
Ensenada, México (Agencia Informativa Conacyt).- Conocer cuáles son las repercusiones económicas de la aparición en costas bajacalifornianas de los florecimientos algales nocivos (FAN), fenómeno conocido como marea roja, es el objetivo de la investigación que desarrolla Mary Carmen Ruiz de la Torre, profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).

En entrevista, la investigadora explicó que el proyecto inició con estudios en la zona de San Felipe, ubicada en el municipio de Mexicali, donde se encuentran los principales polígonos de almeja generosa (Panopea globosa) del Alto Golfo de California, análisis en los que colaboraron investigadores que forman parte de la Red Temática sobre Florecimientos Algales Nocivos (Redfan) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Sin embargo, el proyecto interno de la UABC también contempla estudiar las consecuencias de los FAN en las bahías Todos Santos y San Quintín, en el municipio de Ensenada, con miras a generar información que sea útil para el sector productivo.

El impacto económico que la marea roja provoca en los sectores productivos que directa e indirectamente viven de la pesca, se debe principalmente a las vedas sanitarias que la Secretaría de Salud, a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), decreta con el afán de evitar intoxicaciones en la población por el consumo de los productos marinos, como los moluscos bivalvos, entre ellos ostión, mejillón y almeja.

Por ello, el estudio titulado Valoración económica de las pérdidas asociadas a florecimientos algales nocivos en la producción acuícola de moluscos bivalvos en Baja California también pretende obtener información que sirva a las autoridades encargadas de tomar decisiones cuando se presentan los FAN.

Ganar información calculando pérdidas

Mary Carmen Ruiz comentó que actualmente se encuentran en la primera etapa del proyecto, en la que se han identificado a los actores afectados por un evento de FAN ocurrido en 2015 en San Felipe que provocó repercusiones severas en la fauna silvestre y las actividades económicas relacionadas con la pesca.

“Las pérdidas fueron importantes, hicimos cálculos tomando como base lo que se produjo en 2014 y ahorita estamos estableciendo una línea base con los datos que se tienen en la carta nacional pesquera y la carta estatal pesquera”, puntualizó.

Para ello se contó con la colaboración de una estudiante de licenciatura que, como parte de su tesis, está calculando la producción que se perdió a causa de la presencia de FAN en 2015 en San Felipe, así como la cantidad de producto que no se vendió.

“De acuerdo con eso estamos estimando la pérdida económica y también estamos evaluando a través de encuestas el efecto que tuvo el florecimiento en los restauranteros por ejemplo, sector que se puede ver afectado en una zona turística cuando aparece el FAN”, precisó la investigadora.

Adelantó que en una siguiente etapa del estudio, buscarán la interacción con productores de la zona para obtener datos sobre lo que no se pudo comercializar en 2015, a través de encuestas con las que se adquieran datos que permitan hacer cálculos con variables económicas.

“La idea es establecer una línea base que se pueda utilizar como ejemplo para eventos en otros lugares como Acapulco y Mazatlán, zonas turísticas que tienen regularmente FAN”, mencionó.

Caso San Felipe

El tema de investigación surgió a raíz de la marea roja que se registró en la zona de San Felipe durante el 2015 y que tuvo un impacto significativo en la actividad pesquera que depende de la almeja generosa, un producto que representa el 80 por ciento de las pesquerías del Golfo de California.

Tras el evento, la Secretaría de Salud decretó veda sanitaria y las actividades comerciales vinculadas con esa zona marítima se detuvieron, incluyendo —además de la pesca— los sectores turístico y restaurantero.

“La veda es muy importante porque la prioridad es salvar vidas humanas, que nadie se intoxique, pero al mismo tiempo tiene un impacto muy importante en la localidad porque es un estado que vive de la pesca y gran parte de las empresas comercializan estos productos”, señaló Mary Carmen Ruiz.

Destacó que la experiencia en San Felipe confirma la relevancia de contar con programas de monitoreo constantes y a largo plazo, que permitan alimentar bases de datos con las que se determinen las condiciones en que se puede dar un FAN y con ello prevenir a los productores.

“El monitoreo tiene que ser constante y por un periodo largo, no podemos monitorear un año y pensar que ya sabemos lo que va a pasar, por eso debemos tener bases de datos de varios años y datos bien tomados, muestreos en los que se colecte y fije bien la muestra y se identifique bien a los organismos”, finalizó.