Por Joel Cosío
La Paz, México (Agencia Informativa Conacyt).- Desde hace poco más de quince años, especialistas del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) han integrado una Colección de Dinoflagelados Marinos (Codimar) con el objetivo de proveer organismos vivos para su estudio y enseñanza en instituciones académicas y de investigación.

La Codimar se compone principalmente de cepas de dinoflagelados —grupo de especies componentes del fitoplancton marino— que fueron recolectadas en el Golfo de California, aunque también integra cepas provenientes del noroeste de Cuba. La mayoría de estas especies se distribuye ampliamente en los océanos del mundo.

La doctora Lourdes Morquecho Escamilla, investigadora titular A, adscrita al Laboratorio de Taxonomía y Fisiología de Macroalgas Marinas del Cibnor, curadora de la Codimar y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), detalló que la colección está conformada por un aproximado de ciento cuarenta y nueve cepas de dinoflagelados pertenecientes a los órdenes Gonyaulacales, Gymnodiniales, Peridiniales y Prorocentrales.

“Los dinoflagelados son un grupo de especies que componen el fitoplancton marino, aunque también existen especies bentónicas, es decir que habitan en el fondo marino, y que están asociadas a las macroalgas o pastos marinos. Estos organismos, en conjunto con el plancton, las diatomeas y otros ciliados, conforman la base de la cadena alimenticia en todos los mares, constituyendo un componente esencial para la vida en el planeta”, explicó Morquecho Escamilla.

“Sin embargo, existen algunas especies de fitoplancton, primordialmente del grupo de los flagelados, que producen efectos dañinos. En algunos casos se involucra la producción de toxinas con cualidades neurotóxicas que se pueden transferir en la red trófica alimentaria y afectar la salud ambiental y humana. Una las estrategias de estos organismos, para aprovechar buenas condiciones ambientales, es producir florecimientos algales masivos, que erróneamente se le sigue llamando mareas rojas, pero ni todas las mareas son rojas, ni todas son nocivas”, continuó.

Cuidado ambiental y salud humana

La doctora señaló que una de las principales razones por las cuales se creó la Codimar es la necesidad de contar con material biológico vivo para su estudio en condiciones controladas de laboratorio y precisó que es primordial estudiar elementos como el tipo de toxinas que producen las distintas cepas, sus características, efectos nocivos en el ambiente y ser humano, y los factores ambientales relacionados con la producción e inhibición en la producción de estas toxinas.

“Es importante hacer estudios ecológicos de estos organismos en el medio natural, pero también bajo condiciones controladas de laboratorio. Las cepas se utilizan para realizar investigaciones en relación a las cualidades genéticas, fisiológicas y sobre todo toxicológicas, para identificar las características de estos organismos a nivel interdisciplinario”, dijo Morquecho Escamilla.

“La cepa más estudiada de la colección es Gymnodinium catenatum el cual de hecho es un dinoflagelado descrito en el Golfo de California; la característica primordial de esta especie es que es nocivo y puede desarrollar florecimientos algales masivos, con cualidades tóxicas”, agregó.

La obtención de cepas se lleva a cabo a partir de muestras de fitoplancton marino o sedimento marino, aislando las formas vegetativas o quísticas, por medio de dos metodologías: el aislamiento con micropipeta de formas móviles a partir de inóculos de microalgas y por la inducción a la germinación de quistes bajo condiciones controladas de laboratorio.

Guía taxonómica ilustrada

La Guía taxonómica ilustrada de la Codimar es el resultado de casi doce años de colectas e investigaciones de los organismos que componen la colección de dinoflagelados marinos.

La doctora Morquecho Escamilla detalló que la guía surgió de la computarización del acervo de la Codimar en el Sistema Nacional de Información sobre Biodiversidad (SNIB) de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), bajo la modalidad de plagas que afectan la salud humana. A partir de tal proyecto se generaron láminas fotográficas sobre dinoflagelados, los cuales fueron aprovechados para desarrollar la guía taxonómica de la Codimar, publicación financiada por el Cibnor.

La guía taxonómica está conformada por veintiséis de las principales especies de dinoflagelados, de los cuales la mayoría posee cualidades nocivas o producen toxinas.

“La guía es una compilación que incluye información sobre las investigaciones que se han hecho con el uso del acervo de la colección y complementada con fichas taxonómicas, además, hacemos una descripción biológica, morfológica, ecológica y toxicológica de las especies”, señaló Morquecho Escamilla.

Datos de la página de la Codimar informan que la guía íntegra 26 artículos científicos relacionados con algunas de las cepas de la Codimar. Los géneros representados son: Akashiwo, Alexandrium, Ceratium, Cochlodinium, Coolia, Gymnodinium, Lingulodinium, Ostreopsis, Pentapharsodinium, Prorocentrum, Protoceratium, Pyrodinium, Pyrophacus, Scrippsiella y Vulcanodinium.

“Lo valioso de este documento es que compila información de aproximadamente 26 artículos que se han publicado con el uso del acervo desde 2003 a 2015, incluye láminas fotográficas de los diferentes taxones que describen las características morfológicas principales para poder identificarlo, lo que da como resultado un documento guía para estudiantes y académicos que quieran abocarse al estudio de estos organismos”, precisó Morquecho Escamilla.

La guía taxonómica tiene un costo al público, donde 85 por ciento de los ingresos se canaliza al mantenimiento y conservación a largo plazo de la Codimar.