Por Tania Robles
Ciudad de México, México (Agencia Informativa Conacyt).- Los florecimientos algales nocivos o marea roja son fenómenos naturales que pueden llegar a tener consecuencias negativas en la salud humana y animal por sus efectos biológicos en estas especies. La marea roja es un problema de salud, económico y turístico, afirmó el investigador Raúl Aguirre Gómez en entrevista con la Agencia Informativa Conacyt.

En el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el doctor Raúl Aguirre trabaja en la identificación y predicción de estos sucesos a través de percepción remota satelital y sensores in situ.

La marea roja, como es conocida comúnmente, o florecimientos algales nocivos (FAN), es la presencia tóxica de algunos tipos de fitoplancton que sintetizan los nutrientes marítimos y que ocasionan un bajo nivel de oxigenación en el mar provocando la muerte de peces y moluscos. La coloración en el mar puede tornarse roja, amarilla, verde, café o no presentar ningún color aun con estas condiciones tóxicas. Es un fenómeno que se presenta en todo el planeta y que ha ido en aumento en los últimos años en intensidad y cantidad.

El investigador explicó que los efectos negativos en la salud humana de los FAN son ocasionados por consumir mariscos o pescados infectados con algún tipo de alga nociva y que pueden llegar a causar desde diarrea hasta parálisis cerebral. La presencia de FAN representa un problema de tipo económico al decretarse vedas y detener la actividad comercial de los pescadores, pues México representa 0.95 por ciento de la actividad pesquera global ocupando el lugar 17, además de representar el 0.2 por ciento del producto interno bruto (PIB) nacional y generar millones de empleos en el país, así lo informa la consultora Global Biotech Consulting Group.

La presencia de FAN puede tener impacto de tipo turístico pues provoca que los visitantes no acudan a los sitios turísticos, generando también pérdidas económicas, afirma el especialista.

En búsqueda de soluciones

En su investigación, el doctor Aguirre busca métodos para obtener información previa para alertar a la población de un posible evento de marea roja debido a que esto es un problema multifactorial que ha ido aumentando en frecuencia e intensidad a lo largo de los últimos años.

Actualmente trabajan en la creación de un sistema de alerta temprana, ya que existen algunas variables que se pueden medir para predecir la llegada de marea roja; sin embargo, no es una tarea sencilla. "Las imágenes satelitales nos ayudan a conocer las condiciones ambientales pero no dan datos contundentes. Es muy peligroso predecir o dar alertas de marea roja si no se tiene la seguridad del florecimiento, por el impacto económico y social que pudieran representar y que pudiera generar que los pescadores o comerciantes dejaran de creer en estas alertas", añadió.

La sensibilidad de este sistema de alerta requiere tener certeza para decretar la veda pues de realizarse de forma errónea, la población afectada podría tomar una posición negativa ante la alerta falsa.

"Para obtener predicciones totalmente certeras, se necesita una combinación de varios factores: el uso de imágenes de satélites porque nos da información sobre las condiciones ambientales que pudieran dar origen a los FAN. Por otro lado, poder medir las condiciones que se encuentran en el océano, o bien poder predecir la llegada de un fenómeno de El Niño o de La Niña. De esa manera podríamos conocer si desde el punto de vista ambiental o bioquímico se diera la combinación peligrosa de una marea roja. Si tenemos esos insumos en una plataforma de alerta, se tendría un porcentaje alto de seguridad en las predicciones", explicó el investigador.

Es por eso que en el Instituto de Geografía se utilizan sensores remotos para la detección de marea roja para poder caracterizar la presencia de algas nocivas con un espectrorradiómetro hiperespectral y ver la distribución y abundancia de algas nocivas a través de imágenes satelitales, es decir, monitorear y dar seguimiento a las comunidades de alga que se van formando.

Este tipo de fenómenos se da en muchos sitios y hay casos recientes en las costas del norte del Océano Pacífico en Sonora, Sinaloa, y en la plataforma de Yucatán. Específicamente para lograr combatir este tipo de problemática de salud en Yucatán, se contó con el apoyo de la Secretaría de Salud de Yucatán, de la Comisión Nacional de la Biodiversidad (Conabio), la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp) y de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). La participación de todas estas instituciones se debió al reconocimiento de impacto en la población que este hecho pudiera llegar a causar.

La investigación del doctor Aguirre Gómez —experto en percepción remota marina, óptica marina y oceanografía satelital— espera poder colaborar en la reducción de este tipo de eventos, mediante el monitoreo continuo con sensores remotos y el control de descargas de elementos antropogénicos y aguas residuales a los océanos, pues se sabe que la presencia excesiva de nutrientes en estas aguas hace que proliferen las algas nocivas, actividad común en las sociedades actuales.