Sao Paulo, Brasil.- Las bacterias están presenten en casi todo los lugares, inclusive en ambiente quirúrgicos. Algunos de estos microorganismos patogénico son resistentes a los antibióticos producidos en la actualidad. En este sentido, los científicos vienen buscando alternativas para combatir estos microbios.

Caio Vaz Rimoli, estudiante de la Maestría de Física Biomolecular del Instituto de Física de São Carlos (IFSC) de la Universidad de Sao Paulo (USP), bajo la orientación del Prof. Dr. Paulo Barbeitas Miranda, viene buscando nuevas alternativas para combatir los microbios de los hospitales.

La principal forma de combate propuesta por los científicos es una solución de quitosano en el agua, un polímero derivado de la concha del camarón, que puede ser utilizado en utensilios quirúrgicos y superficies hospitalarias, además de la vestimenta. De acuerdo con Caio, el objetivo de la investigación es saber como ocurre una interacción entre el polímero y el microbio, ya que para el profesor Paulo Miranda es necesario entender el mecanismo de acción entre ambos.

Uno de los primeros pasos de la investigación consiste en analizar las cargas eléctricas de las membranas de las bacterias, los científicos acreditarán que la atracción eléctrica sea la primera etapa en la interacción entre el polímero y el microorganismo.

La importancia del proyecto, además de la creación de una protección contra las bacterias, es descubrir una forma como el material polimérico puede matar un microorganismo, será posible proyectar moléculas semejantes a las utilizadas por los científicos.

“Ya se conoce que este material es bueno contra algunos organismos, osea, combate apenas algunos tipos de hongos y bacterias. Sin embargo, será un gran avance en este campo de investigación si descubrimos como realmente acontece la interacción entre el quitosano y la bacteria, desde el punto de vista molecular” explica Caio.

Además de la aplicación en ambientes quirúrgicos, el Prof Miranda indica que es posible aplicar las moléculas de quitosano dentro del propio organismo humano, este material también puede ser utilizado como medicamento.

Los científicos indican que la investigación aun esta en etapa inicial, por lo que las primeras conclusiones se obtendrán en los próximos seis a doce meses. Para que este proyecto pueda ser comercializado, diversas etapas deberán ser concluidas.