Corea del Sur.- En octubre del 2016, la población del desierto de Sahara en Argelia vieron por primera vez los primeros camarones del mundo cultivados en el desierto.

Cinco toneladas de camarón, cada uno de 20 gramos en promedio, demostraron que es posible producir masivamente camarones en un área que solo ofrece arena y viento, informó el medio Korea Times.

El logro es el fruto del trabajo de la National Institute of Fisheries Science de Corea (NIFS).

En respuesta al pedido de asistencia para el desarrollo del gobierno de Argelia, el NIFS y la Korea International Cooperation Agency, lanzaron el proyecto cultivo de camarón en el desierto de Argelia.

La crianza de camarones en el desierto era imposible de iniciar debido a la poca disponibilidad de agua, y además de los inestables niveles de salinidad. Pero la tecnología de biofloc desarrollado por científicos coreanos ayudó a mejorar las condiciones.

Mediante limitados recambios de agua y permitiendo que los residuos orgánicos se acumulen, se crearon las condiciones ideales para las bacterias. La abundancia de bacterias permitió controlar la calidad del agua y proveer alimento para los camarones.

La tecnología fue desarrollada e introducida en Corea en el 2008.

En agosto del 2015, el gobierno de Argelia construyó el Ouargla Province Shrimp Cultivation Research Center, una granja camaronera de 12 hectáreas.

Con una inversión de cerca de US$5.9 millones para la transferencia tecnológica y entrenamiento por el NIFS, la granja produjo sus primeros camarones (500 kilogramos) en enero del 2016.

Ahora Argelia puede producir hasta 100 toneladas de camarón cada año. El gobierno planea establecer más granjas en áreas donde hay agua subterránea para finales del 2025.

Desde el año 2015, 46 granjas vienen usando la tecnología de biofloc para producir camarones.