Chimbote, Perú.- Extracción no controlada del conocido pepino de mar de las playas de Ancash podrían deteriorar la biodiversidad del planeta, estudiantes de la Universidad Nacional del Santa (UNS), realizan trabajos en laboratorio para repoblar dicha especie.

Como es sabido, grandes cantidades del pepino de mar o Patallus mollis vienen siendo exportados principalmente a China y otros países del Asia, para la producción de cosméticos, aplicación en medicina natural y como alimento, cotizándose en un alto valor comercial, por lo que vienen siendo extraídos indiscriminadamente de las playas de Casma y Samanco en Ancash.

Es por ello, que las egresadas de la Escuela de Biología en Acuicultura de la UNS Anghy Saletti Veros y Maritza Eusebio Fernández, vienen realizando investigaciones sobre el desarrollo embrionario y morfología larval del pepino de mar; descubriendo que su desarrollo es muy rápido, en comparación con similares especies de países como Chile.

Asimismo, ambas egresadas coincidieron en señalar, que esta es una buena oportunidad para el desarrollo de la acuicultura en Chimbote, puesto que, es la primera vez que se cultivan los pepinos de mar en laboratorio, logrando un alto grado de supervivencia e incluso invocaron a personas interesadas, a sumarse a este proyecto, el cual podría realizarse con fines de exportación.

Tras ser consultado sobre el cultivo de pepinos de mar en los laboratorios de la UNS, el biólogo Lucio Encomenderos Yépez, añadió que, se estarían realizando las coordinaciones con representantes del Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (FONDEPES), a fin de que, en un tiempo prudente, parte de las larvas de dicha especie, que se tienen en el laboratorio, puedan ser cultivadas incluso en el mar, colocándolas en aparejos especiales a 2 o más metros de profundidad, a fin de poder continuar con el trabajo de investigación.

Cabe indicar, que al pepino de mar se le atribuyen propiedades afrodisiacas y curativas. En esta última, sus efectos positivos en enfermedades como la diabetes y el cáncer; se deberían a su alto valor proteínico y capacidad regenerativa.