Neiva, Colombia (La Nación).- Si el llenado de El Quimbo empieza el 17 de diciembre, dejando un caudal ecológico de solo 36 metros cúbicos por segundo, tal y como Emgesa tiene programado realizar dicho proceso, la piscicultura instalada en el embalse de Betania tiene los días contados.

El último concepto técnico emitido por la Autoridad de Acuicultura y Pesa (Aunap) y que fue entregado a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) para que replanteara el caudal ecológico autorizado a Emgesa para que realice el proceso de llenado de El Quimbo, advierte que en ningún momento el Ministerio de Ambiente tuvo en cuenta la piscicultura instalada en Betania.

Dicho concepto coincide con las reclamaciones que desde hace más de un año vienen planteando los productores piscícolas del departamento, quienes han advertido que si el proceso de llenado de la nueva represa se hace tal y como está contemplado en la licencia ambiental, no quedaría producción en Betania.

“La revisión y análisis de los estudios e información aportada por la Anla muestra que no parece haberse tenido en cuenta la probable afectación de la piscicultura en el embalse de Betania, al momento del llenado y operación de El Quimbo. Es evidente que una reducción en el caudal de llenado, así como un bajo nivel en la calidad del agua puede afectar significativamente la piscicultura en Betania”, destaca el concepto técnico emitido por la Aunap.

Posible mortandad
Incluso, la Aunap advierte que en la última mortandad de peces registrada a principios del año pasado, esta se pudo originar por un bajo caudal del embalse, situación que se podría repetir con el caudal ecológico autorizado a Emgesa para que empiece el llenado de El Quimbo.

“El análisis de la última mortalidad de peces en Betania presentada el 3 de febrero de 2013 muestra que el nivel del agua en el embalse de Betania estaba en un 70 por ciento, con un caudal al parecer menor a 100 metros cúbicos por segundo en periodo seco. Esto en conjunto con el nivel de siembra en los cultivos, pudo haber producido la hipoxia en los peces, la cual a su vez puede estar relacionada con menores niveles de dilución de parámetros fisicoquímicos y bacteriológicos de las aguas, así como con el aumento de la concentración de los metabolitos tóxicos y de productos amoniacales. En los meses de junio y julio el nivel del agua llegó al 50 por ciento, estableciendo la alerta roja, y aun así no hubo mortalidades. El nivel del caudal en ese momento fue de 400 metros cúbicos por segundo. Esto indica que el caudal puede ser un factor preponderante en la salud de los cultivos de Betania, aun cuando el nivel del embalse pueda reducirse”, destaca el informe de la Aunap.

Futuro incierto
Incluso, la preocupación es mayor, tal y como lo anticipó a LA NACIÓN Manuel Antonio Macías Arango, presidente de la Junta Directiva del Centro de Desarrollo Tecnológico (Acuapez), en el sentido que al parecer Emgesa ya construyó la infraestructura requerida para iniciar el proceso del llenado del nuevo embalse, el cual empezará oficialmente el 17 de diciembre, teniendo en cuenta un caudal ecológico del río Magdalena de solo 36 metros cúbicos por segundo como lo expresa la licencia ambiental, ignorando por completo el concepto emitido por la Aunap, que se debe garantizar como mínimo un caudal ecológico de 160 metros cúbicos por segundo.

Esto, de igual forma fue advertido por la Aunap, que ya es muy difícil que el caudal ecológico sea modificado, pues Emgesa desde un principio construyó toda la infraestructura necesaria para el proceso de llenado, teniendo en cuenta solo 36 metros cúbicos por segundo.

“De acuerdo con las conversaciones con técnicos de la Anla, modificar el caudal ecológico de 36 metros cúbicos por segundo es muy difícil, pues las adecuaciones para esto se hacen en la parte inicial de la construcción de la presa, la cual ya tiene un avanzado estado de construcción. Ampliar este caudal desde la perspectiva práctica de la construcción requeriría inversiones considerables para la empresa que la construye. Desde Aunap no se tiene conocimiento de que esto sea así, pero si se considera que hay que mirar opciones para que el nivel del caudal que entra a Betania permita desarrollar la actividad acuícola de manera sostenible en todos los frentes (social, económica y ambiental, entre otros)”, puntualiza el informe.