Coquimbo, Chile.- La Universidad Católica del Norte se encuentra desarrollando una investigación que arrojará un diagnóstico ambiental para declarar a la Península de Mejillones como Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad Marina.

 

En este sentido, recientemente se realizó un taller que congregó a diversos servicios públicos en el marco del proyecto del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) “Diagnóstico Ambiental y Manejo Sustentable de Península de Mejillones”. La iniciativa es financiada por el Gobierno Regional de Antofagasta, coordinada por el secretario regional ministerial (seremi) del Medio Ambiente, y ejecutado por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), que cuenta con el patrocinio de la Universidad Católica del Norte.

La reunión tuvo por objetivo validar las acciones y el monitoreo que se realizará para diagnosticar el área de estudio.

El objetivo de la investigación es  diagnosticar ambientalmente y aplicar medidas piloto de manejo sustentable en el ecosistema marino y costero de la Península.

En dicho taller participaron representantes de la seremi del Medio Ambiente, Universidad Católica del Norte y Universidad de Antofagasta, Fundación del Gaviotín Chico, Servicio Agrícola Ganadero (SAG), Corporación Nacional Forestal (Conaf), Fuerza Aérea, y Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), entre otras instituciones.

Todos los presentes contribuyeron, permitiendo lograr propuestas concretas de acciones en la Península de Mejillones e identificar las variables a monitorear dentro del presente año.

Según la Dra. Beatriz Yannicelli, directora del proyecto, estas variables debían tener alta importancia para el diagnóstico, pero, a la vez, un alto grado de factibilidad. Para asegurar que en estos dos años se puedan observar cambios también se identificaron los indicadores que se deberán observar a lo largo del estudio.

“Nosotros pretendemos que los mismos usuarios directos de la Península de Mejillones puedan ser los observadores oficiales de los indicadores que se propusieron en esta reunión, y esperamos que puedan participar de forma activa en todas las actividades que se realicen en el estudio” señaló.

En este contexto,  el académico de nuestra Universidad y científico asociado del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas, Dr. Martin Thiel, expuso acerca de “Ciencia Ciudadana”. Según explica el mismo científico, este tipo de investigación es algo relativamente nuevo, que toma fuerza y relevancia cada día dentro de la academia.

“La ciencia ciudadana es una forma de obtener datos de manera participativa con la comunidad. Primero que todo, debe capacitarse  a personas voluntarias con metodologías científicas -que estén estandarizadas- o protocolos de monitoreo. De esta manera, los voluntarios se involucran en el proceso científico y adquieren una mayor conciencia de las acciones que realizan y de las decisiones que toman, para así ayudar a proteger el sitio prioritario”, explicó el especialista.

SITIO PRIORITARIO

La Península de Mejillones es considerada en la Estrategia Regional de Antofagasta como un “Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad”, debido a que en ella existe un excepcional patrimonio natural y arqueológico, tanto en su ambiente terrestre como marino.

Sin embargo, la riqueza de este lugar se encuentra sujeta a diversas amenazas, siendo la mayoría resultado de acciones antrópicas (intervención del hombre) y el uso del territorio. Para contribuir con el proceso de conservación de la Península de Mejillones se está llevando a cabo este diagnóstico  que comenzó a fines de 2013 y que se extenderá por dos años.

En la primera etapa de esta investigación se realizaron múltiples reuniones que involucraron a los servicios públicos de Antofagasta y a los pescadores de la Península. Primero se identificaron los elementos que se busca proteger, también llamados objetos de conservación. Estos objetos pueden ser protegidos por el nivel de amenaza que tengan o por los beneficios que brindan a las personas (servicios ecosistémicos).

Los objetos de conservación priorizados por los servicios públicos son los bosques de macroalgas, los mamíferos marinos, las aves y los bancos de ostión.

Los pescadores artesanales, buzos y recolectores de la Península coinciden en que los bosques de macroalgas prestan un servicio ecosistémico que beneficia no solo a los extractores del recurso, sino también al ecosistema por su rol estructurador. Además de las algas, también estiman que el turismo y las energías renovables son servicios que deben perdurar y ser manejados de manera sustentable con el medio ambiente.