Brasil.- Escamas, espinas, vísceras, entre otros residuos del procesamiento del pescado son materias primas valiosas, que pueden aumentar el valor nutritivo de los alimentos, ser usados en la moda, para de esta forma ampliar los resultados económicos de la cadena productiva de la piscicultura.

Imagine consumir omega-3 y sales minerales  de pescado en biscochos, chips, cookies, entre otros sin sentir la presencia del pescado en el paladar. Esto puede ser hecho para incluir las harinas de los residuos de tilapia, salmón, atún, sardina, etc., en la elaboración de las masas, destacó el medio CenarioMT.

Además de agregar valor nutritivo a los productos que generalmente no poseen proteína ni sales minerales, el aprovechamiento de los subproductos del procesamiento del pescado, significa reducir el impacto ambiental del descarte. Los residuos de pescado pueden ser materia prima para diversos productos alimenticios, ropa, zapatos, bolsas, etc. La salud de las personas, la moda y la cadena productiva de la piscicultura salen ganando.

“El costo del aprovechamiento de los residuos de pescado en productos es bajísimo, y puede ser colocado en el mercado” garantiza Maria Luiza Rodrigues de Souza Franco, profesora e investigadora del Departamento de Zootecnia de la  Universidade Estadual de Maringá (PR).

Ella participó como conferencista en el Seminário Técnico Peixes Nativos de Água Doce, realizado por el Sebrae MT en convenio con Aquamat (Associação dos Aquicultores do Estado de Mato Grosso) y Senar MT (Serviço Nacional de Aprendizagem Rural).

La Universidade Estadual de Maringá (UEM) es referencia en el país en el aprovechamiento de los residuos de los peces como materia prima valiosa por diversos segmentos industriales y la profesora es reconocida como autoridad en el tema. Maria Luiza coordina el equipo de investigación y desarrollo del aprovechamiento de los residuos de pescado en la universidad y disemina los conocimientos.

“Las investigaciones realizadas en Brasil y en otros países demuestran que las pieles de pescado pueden ser aplicados en diversos productos” afirmó Maria Luiza. La tilapia, pirarucu (paiche), tambaqui (gamitana), tucunaré, pacu, piraputanga y otras especies de peces se transforman en bellos insumos para ropas, zapatos y bolsas con valor agregado, destacó la científica.

El curtido de las pieles de peces puede ser ecológico. La piel de los peces de agua dulce es más resistente que de las especies marinas, como también de la piel bovina, que domina el mercado del cuero. El alto tenor de hidroxiprolina es el responsable por la resistencia de la piel de los peces de agua dulce, esclareció Maria Luiza.

Nutrición

La piel de pescado se puede convertir en deliciosos chicharrones. La tilapia es un buen ingrediente para esta delicia, que puede ser degustada junto a cervezas y bebidas heladas. El proceso de ahumado del pescado es bien parecido a los chicharrones de cerdo, pero alta en omega-3 y más saludable.

La gelatina es otro producto que puede ser generado a partir del colágeno de pescado, también presente en la piel de los animales. Esta es una buena alternativa para los vegetarianos y las personas que no consumen carne de res.

Las hamburguesas de pescado, kebab, muslo, croquetas, salchichas, entre otros, son ejemplos de posibles alimentos que se fabrican a partir de la harina del pescado ahumado. Este ingrediente también puede ser mezclado a la hamburguesa de res y, con esto, aumentar el consumo de proteína de pescado por persona que no les gusta el pescado.

Incluso los animales domésticos pueden consumir y ser beneficiados de la proteína animal proveniente de los residuos de pescado, destacó Maria Luiza. En colaboración con una fábrica de helados en Maringá, Gela Boca, la UEM desarrollo un producto especial para perros y gatos. Se trata de un helado para mascotas que contienen harina de tilapia y atún.

La harina de pescado puede ser agregado a galletas, biscochos, pastas, panes, entre otros, para aumentar el tenor proteico de los alimentos que apenas proporcionan carbohidratos a las personas. Los niños y los ancianos son los principales beneficiados por los alimentos que contienen tales harinas. La profesora garantizó que es posible incrementar hasta en 15% el valor nutritivo, sin que los consumidores perciban el sabor de pescado.