Coquimbo, Chile.- A pesar de que pronto cumplirá 30 años, la Stella Maris, una de las lanchas de investigación de la Universidad Católica del Norte, sigue plenamente operativa, en especial ahora, que fue reacondicionada con una pluma de mayor capacidad y una ecosonda más moderna.

La embarcación forma parte de la donación efectuada en 1985 por el gobierno de Japón y que incluyó, además de otras tres lanchas, la construcción del “Centro Costero de Acuacultura y de Investigaciones Marinas”, fundamental en el posterior desarrollo de las ciencias del mar en la UCN, tema en el cual hoy en día es un referente a nivel nacional e internacional.

A lo largo de estas tres décadas, la Stella Maris ha jugado un rol fundamental en el desarrollo de diversas investigaciones, proyectos, tesis de pre y postgrado, tanto de la propia institución como de otras universidades que han requerido de sus servicios. Entre estas últimas se cuentan la U. de Concepción, U. de Antofagasta, y el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP).

Los años, y su continuo uso, demandaban naturalmente algunas reparaciones y renovaciones, que se concretaron hace pocos días, gracias a un esfuerzo conjunto de la Facultad de Ciencias del Mar, la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo Tecnológico y la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Administrativos.

Una de las principales adquisiciones fue una pluma móvil y más grande que la antigua, permitiendo manejar equipamiento oceanográfico de mayor tamaño. Además se le instaló un ecosonda, indispensable para calcular la profundidad y ayudar a determinar la composición del sedimento. El equipo cuenta asimismo con un monitor de última generación, al que se acoplará un GPS.

Colaboración con Oceana
Además de las maniobras habituales de arrastre, lanzamiento de equipos que miden parámetros hidrográficos en la columna de agua o que sacan testigos de sedimentos, la Stella Maris resulta de gran utilidad para diversas tareas de investigación. Entre ellas se cuenta una reciente expedición realizada por científicos de la ONG Oceana - la mayor organización internacional dedicada exclusivamente a proteger los océanos del mundo – y de la Facultad de Ciencias del Mar de la UCN, para estudiar las comunidades bentónicas entre los 100 y 400 m de profundidad, utilizando un ROV (Remotely Operated Vehicule), vehículo operado por el especialista Matthias Gorny, que permite grabar videos en alta resolución en profundidades de hasta 600 m, para reconocer las especies que viven en el fondo marino. Cabe destacar que este mismo ROV ha sido utilizado en las expediciones efectuadas como parte del proyecto Núcleo Milenio de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI), liderado por la U. Católica del Norte.

La presente travesía se efectuó en el sector comprendido entre Punta Teatinos y Caleta Hornos y a profundidades entre los 60 y los 230 metros, que permitieron ver diversas especies de jaibas, langostinos, esponjas, gastrópodos, polychaetos, ofiuridos, fito y zooplancton.

Estas investigaciones colaborativas con Oceana, destaca el Dr. Javier Sellanes, de la UCN, ayudarán a conocer más acerca de la ecología de los fondos blandos frente a nuestras costas por debajo de cierta profundidad, tema del que ahora se sabe muy poco. “Se está haciendo una documentación del ambiente físico y biológico de los fondos a esas profundidades, de las que generalmente sabemos pero por muestreadores remotos, dragas, rastras, pero es distinto verlo”, precisa, “se está haciendo un mapeo de distintos fondos, profundidades, hábitats”.