Marsella, Francia.- Co-fundada por un biólogo, la empresa Coral Biome, se ha embarcado en el cultivo de un invertebrado marino tropical. El objetivo de la empresa es ingresar al comercio internacional de ornamentales, pero también ayudar en la búsqueda de moléculas potencialmente útiles como los fármacos.

Coral Biome viene cultivando corales en un vivero del campus universitario de Luminy. Las diferentes especies de corales de mares tropicales se cultivan en un medio ambiente construido con sustratos artificiales, en una habitación con luz azul.

Esta start-up de biotecnología fue fundada en el año 2011, por Frédéric Gault e Yvan Perez. En los diversos contenedores que tienen los acuicultores, una centena de especies que viene cultivando Coral Biome tienen doble objetivo. Ciertas especies rara tendrán como destino a los entusiastas de los acuarios. “Exportamos principalmente a Europa, esencialmente por un cuestión de transporte” explica Perez.

Potencial médico

El segundo objetivo de los emprendedores es la investigación farmacéutica. “En última instancia, es probable que la actividad ornamental de Coral Biome desaparezca” afirmó Perez. Para los corales, en particular los microorganismos que viven con ellos en simbiosis, son un campo inmenso de posibilidades para la farmacopea.

Según Gault el potencial es “superior a la química médica”. La moléculas de los corales están siendo probados como antivirales contra el SIDA o como antibacteriano. Los medicamentos de los océanos son más numerosos de los que pensamos.

“Controlamos el ciclo de cultivo de los animales, la biomasa esta a disposición y se ha desarrollado experiencia que permite orientar a las especies” manifestó Gault. “No vamos a mirar al azar, ya hay especies de las que conocemos su lista de moléculas sobre las que queremos trabajar”.

Patente pendiente

El primer éxito, la patente presentada conjuntamente con el l'Institut pour la recherche et le développement (IRD) de una molécula de la familia palytoxinas, un poderoso veneno de una alga coralina del género Palythoa, que parece ser un candidato adecuado. Muy activo a concentraciones bajas y muy selectiva, esta molécula se dirige a las células cancerosas.