Carbondale, EEUU.- Una científica de la Southern Illinois University (SIU) esta trabajando un proyecto para satisfacer las estrictas regulaciones y dar lugar a la primera aprobación de una “herramienta” farmacéutica para los operadores de acuicultura marina en EEUU.

Jesse Trushenski, profesora asociada de zoología en la SIU, está trabajando con otros científicos de las Virginia Tech University y el U.S. Fish and Wildlife Service Aquatic Animal Drug Approval Partnership Program para probar el antibiótico común en agua dulce “Aquaflor” en dos especies marinas.

El trabajo se inició este verano con pruebas “en vivo” en la Virginia Tech, mientras que el análisis se realizará el próximo año. Trushenski y SIU están actuando como centro de intercambio de información y coordinador de los esfuerzos, los cuales tienen como objetivo obtener la aprobación del gobierno.

El problema con la acuicultura marina es que actualmente no hay ningún medicamento aprobado para su uso por la Food and Drug Administration (FDA).

“Como en cualquier emprendimiento. Los animales se enferman” manifestó Trushenski. “Cuando esto pasa, necesitas herramientas efectivas para tratarlos. Pero no hay herramientas en este momento para este sector. Eso hace realmente difícil para que la industria prospere y queremos eso”.

En los emprendimientos acuícolas de agua dulce, como el bagre común, la lubina rayada híbrida y los camarones, la FDA ha aprobado nueve productos diferentes para que los productores traten a sus animales cuando lo necesitan. Ellos tiene acceso a los sedantes, ayudas para el desove y un par de antibióticos, incluido Aquaflor que puede prevenir un evento catastrófico de mortandad.

Una de las razones por la cual la acuicultura marina no a aprobado estas herramientas es la complejidad del proceso de aprobación, manifestó Trushenski. Por ejemplo, un medicamento aprobado para su uso en perros puede ser probado en un perro y se puede usar en todas las razas de perros. Pero en los peces se requieren de pruebas complejas, manifestó la científica.

“Con los perros, un perro es un perro” dijo Trushenski. “Pero un pez no es un pez. Si quieres un fármaco aprobado para peces tienes que probarlo como mínimo en dos especies de aguas frías, dos especies de aguas templadas y dos especies de aguas calidad, sólo para empezar. Y para cada uno, tienes que obtener datos que muestren la efectividad del medicamento, la seguridad del animal, la seguridad en el consumo humano y otros factores. Así que se requiere de muchos datos, y es muy costoso y especializado”.

Otra razón para la ausencia de este tipo de herramientas es, al menos por ahora, el bajo incentivo económico para las grandes compañías farmacéuticas para ingresar al mercado de la acuicultura marina, explico Trushenski.

Para recibir la aprobación de la FDA, los científicos deben presentar datos de cinco áreas, incluido la efectividad del medicamento y el impacto ambiental. En el caso de Aquaflor, su fabricante ya tiene gran parte de la data disponible debido a su uso aprobado para la acuicultura en agua dulce, y su uso en agua dulce y marina en otros países.