La Paz, México (Conacyt).- El Buque de Investigación Pesquera y Oceanográfica (BIPO) del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) concluyó su recorrido de investigación —de tres meses de duración— por los litorales de la península de California en el Puerto de Pichilingue de esta capital.

El director del Inapesca, el doctor Pablo Arenas Fuentes, informó que en la expedición un equipo de científicos recolectó información de las condiciones ambientales, físicas, químicas y biológicas de la corriente de California y con base en las investigaciones suponen un impacto en la vida marina relacionado con el cambio climático.

"En esta ocasión estamos corroborando lo que nuestros colegas de Estados Unidos, con quienes también trabajamos en conjunto, han encontrado; el sistema de la corriente de California se encuentra en un estado de muy baja producción en este momento, es necesario continuar estudiando esta corriente porque quizá esté relacionado con el cambio climático global", detalló.

El funcionario agregó que las investigaciones recolectadas en la expedición que recorrió la ruta Ensenada-Isla de Cedros-La Paz, representan la posibilidad de generar conocimiento científico que propicie el acceso a nuevas pesquerías, permitiendo el surgimiento de mercados emergentes.

"El objetivo general de nuestra embarcación es lograr un activo para México, es lograr investigación que nos permita tener sustentabilidad en nuestros mares y en nuestras costas, sustentabilidad que se va a convertir en desarrollo y en riqueza, en fuentes de empleo y también de conservación", comentó.

El Buque de Investigación Pesquera y Oceanográfica es considerado una de las mejores plataformas oceanográficas para el desarrollo de investigaciones biológicas, pesqueras y de tecnología orientada al mejoramiento de la administración y aprovechamiento sustentable de los recursos marinos, en el mundo.

Con 59.23 metros de eslora por 13 metros de manga, alcanza una velocidad máxima de 13 nudos por hora, equivalente a 23.08 kilómetros por hora; cuenta con una autonomía de 50 días y una capacidad de alojamiento de 40 personas: 18 de tripulación y 22 investigadores científicos.

Los equipos científicos cuentan con tecnología avanzada que permite realizar pruebas a más de cuatro mil metros de profundidad, como una roseta oceanográfica equipada con un CTD (por las siglas en inglés de conductivity, temperature, and depth) con sensores específicos para medición de parámetros oceanográficos como la temperatura, salinidad y oxígeno disuelto; una estación hidrográfica; una estación meteorológica; un termosalinómetro de registro continuo; y un sonar de pesca omnidireccional, ecosondas con cámaras de video y sensores de movimiento.

Tecnología de última generación

La directora del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (Cicimar) adscrito al Instituto Politécnico Nacional (IPN), la doctora Margarita Casas Valdez, comentó que el buque es una plataforma oceanográfica de última generación que el gobierno mexicano pone a disposición de los centros de investigación científica para generar conocimiento que contribuya al desarrollo del país.

"El BIPO nos permitirá conocer la oceanografía física, química y biológica de toda la zona económica exclusiva de nuestro país, es un privilegio que pocos países poseen y lo tiene México a través de esta plataforma oceanográfica. Es trascendente porque con sus resultados se va a poder contribuir a la Cruzada Nacional Contra el Hambre, al detectar y cuantificar recursos pesqueros que poseen proteínas de muy alto valor nutricional".

La doctora agregó que mediante la combinación de métodos de investigación de hidroacústica e ictioplancton se puede determinar el comportamiento y abundancia de especies comerciales que poseen una considerable cantidad de nutrientes e identificar especies con potencial económico.

"Se puede determinar la abundancia de especies como la sardina y macarela; particularmente la sardina es de trascendencia para este país porque los mayores volúmenes de captura de este país son de sardina, ha llegado a haber años en que se han capturado 750 mil toneladas de sardinas", comentó Casas Valdez.

Muestreo de ictioplancton

El doctor Gerardo Aceves Medina, especializado en plancton e ictioplancton, integrante del crucero científico sobre la corriente de California y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), comentó que su participación se enfocó en evaluar recursos naturales asociados a la pesca en la zona económica exclusiva mexicana mediante métodos de prospección de ictioplancton.

"Específicamente trabajamos en la parte de prospección de recursos a través de huevos y larvas de peces que se encuentran en el océano, que nosotros, en el medio científico, denominamos ictioplancton; básicamente nos estamos dedicando a ver qué recursos pesqueros hay".

Datos de la expedición del BIPO indicaron que la mayor abundancia de recursos pesqueros en la corriente de California es de especies mesopelágicas, es decir que habitan entre los 200 a mil metros de profundidad, que todavía no se explotan.

El doctor agregó que han participado en cinco cruceros científicos por los litorales de la península de California; en el golfo de California y sobre la zona exclusiva económica por el occidente del Océano Pacífico, recolectando un promedio de 200 muestras de ictioplancton por travesía.

"Aproximadamente tenemos un registro de 280 especies en la costa occidental de la península de California y 202 especies de peces a nivel larva en el golfo de California; tenemos ya un registro de la distribución de estas especies en la zona y estamos analizando la relación de distribución y abundancia de estas con respecto a los procesos oceanográficos y las variables ambientales que encontramos; por ejemplo, la relación de la distribución con la temperatura y salinidad. También tenemos registros de especies comerciales como es la sardina, anchovetas y diversos atunes, entre otros", comentó.

Entre los datos que arrojó la investigación del BIPO sobre la producción de nutrientes de la corriente de California encontraron una baja producción de zooplancton, que son organismos microscópicos de los que algunos forman parte del ictioplancton al ser larvas de pelágicos.

"Estamos encontrando muy poca concentración de zooplancton, todavía no tenemos completamente analizados los datos de larvas de peces, pero en general el zooplancton se ve mucho menos abundante que en años anteriores y esto aparentemente está relacionado con lo que los científicos han denominado como un año Niño extraordinariamente fuerte", comentó el doctor Aceves Medina.

En el Bipo utilizan tres métodos de muestreo de ictioplancton: arrastre de oblicuo que se realiza con un sistema de redes bongo, llamado así por su forma cilindrocónica que asemeja unos bongós, las cuales se sumergen a una profundidad máxima de 210 metros para extraer organismos de los que mediante un flujómetro instalado en las redes se determina su abundancia en volumen del agua conocido; arrastre superficial de organismos mediante una red cónica que se realiza en la superficie; y mediante un muestreador Cufes (por las siglas en inglés de continuous underway fish egg sampler), que consta de una bomba sumergible, un concentrador y colector de ictioplancton que bombea, concentra y filtra los organismos del ictioplancton que se recolectan cada 20 minutos.

Hidroacústica

El doctor especializado en acústica pesquera e integrante de la investigación de la corriente de California del Bipo, Héctor Villalobos Ortiz, observó, a través de métodos de hidroacústica, una gran actividad entre las especies marinas de la zona mesopelágica; los peces de esa profundidad mostraron un patrón de comportamiento en el que emigraban a la superficie a cierta profundidad por las noches.

"Un transecto nos permite ver muy bien lo que es la migración de la capa de dispersión profunda que es una especie de mancha que se observa entre 300 y 500 metros de profundidad, generada por peces de profundidad, peces mesopelágicos que migran durante la noche hacia la superficie; en las horas de la noche se encuentran entre los 10 y 50 metros de la superficie y antes de que el sol salga comienzan a emigrar a las profundidades hasta alrededor de los 300 metros", detalló.

El doctor agregó que el BIPO cuenta con tecnología de hidroacústica de última generación, como un sonar de pesca utilizado para capturar peces con redes de enmalle que previamente fueron detectados mediante ecogramas y de esta forma identificar los organismos, y cinco frecuencias de ondas acústicas que permiten detectar organismos de una gran diversidad de tamaños.

"El Inapesca desde el 2008 inició un programa de acústica pesquera en otra embarcación, comparándolo con el Bipo, es un avance muy grande porque tiene la tecnología de punta en esta área, estamos hablando de equipo científico para acústica, que son por ejemplo cinco frecuencias lo que nos permite cubrir desde organismos pequeños como el plancton, crustáceos, camarones, hasta peces; permite detectar el fondo marino y todos los peces que están en la columna de agua", comentó.

La hidroacústica es una de las metodologías más recomendadas en el estudio de la densidad, biomasa y comportamiento de los peces; es una técnica que aplica el sonido y sus propiedades en el estudio de las masas de agua.

Para conseguir la información utiliza un aparato llamado ecosonda que funciona como transmisor y receptor de señales sonoras, las ondas sonoras viajan en el agua chocando con todos los organismos y partículas que encuentra a su paso, cada uno de los obstáculos con que tropiezan las ondas sonoras emiten a su vez un eco de vuelta. Estos ecos son recibidos por el receptor y el programa de procesamiento de datos los traduce en una imagen llamada ecograma que representa el ecosistema subacuático.

La combinación de las técnicas de muestreo de ictioplancton y la hidroacústica permitirá en futuras expediciones científicas la recolección de ejemplares mesopelágicos de los que actualmente se desconoce una gran variedad de especies que habitan en la zona exclusiva económica mexicana.