Concepción, Chile.- La primera reunión para formar una red latinoamericana sobre la acidificación del océano fue la que organizó el Núcleo Milenio Musels, Centro para el estudio de forzantes múltiples sobre sistemas socio ecológicos marinos, junto al Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), que busca constituir junto a instituciones de México, Ecuador, Perú, Argentina, Colombia y Brasil una red organizada que sirva como referente para la investigación y toma de decisiones frente a esta problemática.

El Dr. Cristian Vargas, director del Musels, explicó que la acidificación del océano es una problemática de importancia global que está afectando a todos los ecosistemas marinos del mundo. “Hoy existen programas internacionales que generan acciones conjuntas de apoyo y cooperación, pero no existía una red que pudiera abordar las problemáticas particulares de Latinoamérica”, indicó.

Arrecifes de coral, zonas de surgencia con aguas frías, fiordos, canales y áreas con glaciar, son sólo algunos de los aspectos presentes en la diversidad de ecosistemas costeros latinoamericanos, lo que hace a la región una zona de gran interés.

“Los países tienen fortalezas y debilidades, lo que queremos es aglutinar los esfuerzos para crecer juntos, en términos de observar los cambios que están experimentando nuestros océanos, producto del impacto del hombre y del incremento del Co2 en la atmósfera”, señaló Vargas.

Por otra parte, explicó el científico, la red tiene como objetivo llegar a quienes toman las decisiones. “Pensamos que como red podemos llegar con mayor fuerza al mundo político, hoy, por lo tanto, más que representar instituciones, lo que esperamos es representar países”, agregó.

La acidificación del océano tiene que ver con la disminución del Ph oceánico, el cual ocurre producto del Co2 presente en la atmósfera. El océano es el sistema que absorbe de manera natural el Co2 y ayuda a que no aumente los niveles de este gas de la atmósfera.

Según el académico, “la consecuencia está dada por el aumento del Co2, lo que lleva a que el ph del océano disminuya. Los pronósticos indican que de aquí a 2100 el océano se podría volver hasta un 30 o 40 % más ácido”.

Si el océano se vuelve ácido, explicó el Dr. Vargas, muchos organismos que construyen estructuras calcáreas -de carbonato de calcio, como corales, moluscos, gastrópodos, bivalvos y caracoles- se verían afectados. Un ejemplo donde impactaría directamente es en la actividad económica de la mitilicultura -cultivo de choritos- en Chiloé, patrimonio cultural que además provee una importante actividad laboral en la isla.

Para el Dr. José Martín Hernández, de la Universidad Nacional de Baja California, la constitución de una red sería de gran ayuda. “Comenzamos a ver los efectos de la acidificación en nuestros diferentes países latinoamericanos y nos damos cuenta que tenemos problemas e inquietudes muy comunes, por otro lado vemos que iniciativas políticas buscan transformar el diálogo científico en algo más sencillo para la gente local y para los tomadores de decisión”, manifestó.

Lo anterior, indicó Hernández, hace que sea vital la unión entre países para unificar esfuerzos y entender mejor la condición de este “rompecabezas” que es la acidificación y que está afectando a nivel planetario.