La Paz, México (Agencia Informativa Conacyt).- En la Unidad Sonora, campus Hermosillo, del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor), un grupo de científicos ha desarrollado innovadores métodos de detección de patógenos presentes en los cultivos acuícolas y, a través de capacitaciones a productores de la región, ha transferido e integrado esta tecnología en cultivos de camarón y peces.

El investigador titular del Cibnor, nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el doctor en ciencias Jorge Hernández López, mencionó que el objetivo del proyecto es trabajar por una mejora en la calidad de vida del cultivo y garantizar así la producción de las granjas acuícolas.

“Generamos técnicas para medir la cantidad de bacterias en el agua de los estanques y capacitamos a productores para realizar estos análisis, quienes han empezado a integrar la ciencia como una forma de solucionar sus problemas; no solo les damos una herramienta de medición, les damos la capacitación para que conozcan la función de estos métodos científicos”, mencionó Hernández López.

La tecnología para el cultivo de camarón posee mayor desarrollo tecnológico debido a que las características comerciales del marisco —mayor demanda y valor económico— han impulsado a las empresas acuícolas a invertir en el desarrollo tecnológico y científico del sector y a los centros de investigación públicos a concentrar sus esfuerzos en dar soluciones a los problemas de dicha industria.

Durante los últimos cuatro años, el Cibnor campus Hermosillo ha reorientado sus líneas de investigación y desarrollo a la adaptación de tecnologías de diagnóstico oportuno de los cultivos de camarón para el cultivo de peces. Una de las principales adecuaciones es el cambio de parámetros de medición de agua salina, en el caso del camarón, a agua dulce en la producción de peces; de igual forma, se considera la variabilidad de factores inherentes a las particularidades biológicas de cada especie sujeta a producción, como alimentación y condiciones de temperatura, para su desarrollo óptimo.

“La tecnología que desarrollamos son metodologías para medir calidad del agua de los estanques, sus componentes como oxígeno, hidrógeno, nitrato, fosfato y potasio, que en formatos comunes (estas pruebas) utilizan una gran cantidad de muestras (recolectadas para su posterior envío a un laboratorio). Estamos capacitando a los productores en el uso de formatos de microplacas de 96 pozos, en donde usas 200 mililitros de muestras, lo cual nos permite muchas posibilidades de análisis y, además, medir 96 muestras simultáneamente, esto le permite a una granja de 50 estanques medir sus parámetros de calidad sin la necesidad de esperar un mes para que analicen todos sus estanques”, mencionó.

"También desarrollamos metodologías para medir moléculas de plasma de peces y camarones, glucosa, colesterol o triglicéridos, que nos da una idea del estado fisiológico y nutricional del animal. Estos formatos de microtécnicas nos han permitido llegar al campo", explicó Hernández López.

Los científicos actualmente están trabajando en el desarrollo de métodos similares de uso fácil para las detecciones de contaminantes complejos como pesticidas.

El síndrome de la mancha blanca

En la industria acuícola en México, no se ha registrado un patógeno de tan alto riesgo para los cultivos de camarones como el síndrome de la mancha blanca, el cual provoca la aparición de puntos blancos en el camarón y generalmente su muerte.

En el año 2000 se registró por primera vez en el país, con pérdidas de casi el cien por ciento de los cultivos de camarón.

“El virus más devastador en la historia del cultivo de camarón en México es el virus de la mancha blanca, porque se transmite muy rápido y no hemos logrado aislarlo; de hecho, hubo un proyecto, a través del Fordecyt de Conacyt, para estudiar este virus, desarrollamos mucha tecnología y comprendimos muchos aspectos del cultivo, pero no logramos identificar el virus. Sobre enfermedades bacterianas todavía no hemos entendido algunos aspectos biológicos de las bacterias porque se desenvuelven en el agua, que facilita la transmisión. Si no existe un buen manejo, los peces o camarones se debilitan y son más susceptibles a estas bacterias”, concluyó el doctor Hernández López.

La unidad de Hermosillo del Cibnor ofrece capacitaciones en el uso de tecnología e implementación de procesos de detección de patógenos a diecisiete comités de sanidad acuícola de un total de veintidós existentes en el país.