Valparaíso, Chile.- Este primer semestre las costas del Pacífico Sur han sido protagonistas de inusuales comportamientos de las especies hidrobiológicas, lo que se debe al aumento de la temperatura superficial del mar provocado por una condición oceanográfica y atmosférica especial,  que se conoce como El Niño. Y aunque se trata de un fenómeno cíclico, en esta ocasión las anomalías han sido mucho más radicales, aumentando la temperatura en 3° C por sobre el valor promedio histórico, lo que la National Ocean and Atmospheric Administration (NOAA) ha denominado El Niño Godzilla. Según los reportes de enero de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) este episodio podría ser el peor fenómeno natural y el más devastador en la historia en América Latina.

Además del aumento de la temperatura superficial del mar el fenómeno tiene asociada la disminución en el ascenso de aguas más frías frente a la costa y la baja disponibilidad de nutrientes, lo que induce cambios en la productividad pesquera, con graves implicancias económicas. Durante un evento El Niño, los peces se mueven de un lugar a otro en busca de condiciones más adecuadas para su sobrevivencia, algunos desaparecen de su zona de distribución u otros aparecen en nuevas zonas donde antes no estaban, incluyendo paralelamente eventos de mortalidad masiva por varamientos de ellos. En el caso de otros recursos de interés como los moluscos y algas lo más frecuente es que ocurran mortalidades masivas por su escaza o nula movilidad.

Los episodios más intensos son los de 1972-73, de 1982-83, de 1992-93 y de 1997-98, entre otros más recientes, pero de menor magnitud e impacto que los anteriores. En este último, el mayor efecto producido en el ámbito pesquero fue el cambio de patrón de distribución de los recursos, en especial los pelágicos, que avanzaron hacia el sur, a zonas más frías; en tanto en el de 82-83, además de lo anterior, se produjo varamiento de algas, y que en sus efectos positivos, favoreció el desove del ostión del norte y el reclutamiento del jurel, entre otros varios efectos.

El subsecretario de Pesca y Acuicultura, Raúl Súnico, explicó que cada evento El Niño (y su fase opuesta, La Niña) es diferente y no es posible pronosticar sus efectos: “En este nuevo episodio, se ha generado el florecimiento masivo de microalgas en la zona austral, que en el caso de la acuicultura dejó 40 mil toneladas de salmones muertos por asfixia, con el consiguiente impacto en la industria y el empleo;  también se ha manifestado con un inusual brote de marea roja en Los Lagos y Aysén, en niveles muy por sobre la norma, lo que ha paralizado la extracción artesanal de moluscos bivalvos (mariscos) por un periodo extenso. Esperamos que el fenómeno comience  a disminuir, como se ha pronosticado, pero lamentablemente no es posible prever si se generarán nuevas anomalías de gran impacto o no”. 

Súnico recordó que además del florecimiento de algas, en los recursos pelágicos se ha registrado un fuerte impacto, como la anchoveta del norte de Chile en donde se ha observado una alta proporción de ejemplares juveniles bajo la talla de referencia, producto de lo cual, se ha mantenido una extensa veda de reclutamientos hasta ahora, que ha imposibilitado la operación de la flota; en tanto que en la región del Biobío, zona habitual de concentración de sardina, ahora existe poca disponibilidad de ese recurso debido a que se ha desplazado hacia zonas más al sur en busca de condiciones más propicias, lo que también trae efectos en la actividad pesquera.

“El fenómeno también ha hecho aparecer especies no tradicionales en nuestras costas”, agregó la autoridad, “una de las más llamativas han sido las medusas en gran parte de Chile, en especial la fragata portuguesa, lo que incluso provocó el cierre de varias playas durante la época estival 2015 - 2016. En cuanto a la pesca, en el norte grande se ha registrado tiburón, pez sol, bonito y langostino enano en las capturas pelágicas de anchoveta, mientras que la palometa se desplazó a las regiones de Coquimbo y Valparaíso. Además, en Coquimbo se ha reportado jureles de gran tamaño, mientras que la merluza casi ha desaparecido; en Valparaíso hay gran abundancia de sierras y tiburón marrajo, en Biobío aparecieron pulpos; y los albatros y petreles de la zona sur han emigrado producto del desplazamiento de su alimento y se cree que esta misma causa ha provocado varamientos de ballenas y lobos de mar. Realmente los efectos de El Niño han sido múltiples”.

Otra de las consecuencias de que se tiene registro son los varamientos de peces, como sardina en La Araucanía y anchoveta en Antofagasta, producto de la presencia más superficial  de las masas de agua con poco oxígeno (usualmente a mayor profundidad) que atrapa a los peces en la zona costera produciendo su varamiento. Producto de las condiciones de temperatura del agua del mar actuales, muy por sobre los promedios históricos, estos eventos han aumentado en intensidad y frecuencia provocando daños ambientales en la zona costera, contaminando playas, sectores de secado de algas, y zonas turísticas.

“Todo esto nos lleva a la necesidad de contar con sistemas de monitoreo continuo de las condiciones ambientales y climáticas a nivel nacional. Esta recomendación, junto a otras observaciones, han sido recogidas en el Plan de Adaptación al Cambio Climático sector Pesca y Acuicultura, desarrollaod por nuestra institución en conjunto con FAO.