Maine, EEUU.- Las personas no conocen sobre los costos y riesgos que los acuicultores asumen para llevar los alimentos de origen acuático a la mesa. Uno de los principales problemas para los productores acuícolas es la elección de los sitios sin conocer la física y biología del ambiente, lo que puede resultar en una productividad impredecible. Con más y mejor información, la industria podría volverse sostenible, económica y ambientalmente.

Katie Coupland, candidata a doctor en oceanografía en el Darling Marine Center de la University of Maine (UMAINE) viene trabajando para que eso suceda. El profesor asistente Damian Brady, mentor de Couplan, describe el trabajo como “el inicio del final de la ‘prueba y error’ en la acuicultura”.

“En acuicultura, estamos en el punto donde no hay suficiente información para disminuir el riesgo, así que estamos implementando el programa SEANET con nueva información para esta actividad, así que podemos tomar mejores decisiones y disminuir el riesgo” dijo Brady.

“Lo que es realmente innovador en nuestro enfoque es tomar aquellas herramientas que venimos usando para determinar la calidad del agua y empezar a aplicar en la industria acuícola, así que podemos hacer predicciones viables sobre especies marinas y ambientes en particular”.

Couplan utiliza boyas, sensores manuales, modelos computarizados y viajes en botes para recoger muestras de agua que puedan mejorar el conocimiento del crecimiento de los bivalvos en diferentes áreas del río y conocer el potencial del impacto del clima en la industria acuícola.

En el río Damariscotta crece más del 50% de las ostras en Maine, al respecto, Coupland dice que es un gran laboratorio en el cual se puede aprender sobre el valor económico de la acuicultura de bivalvos.

Coupland desarrolló un modelo de corriente de agua para estimar la temperatura, salinidad y la velocidad de las corrientes en cinco estuarios de la costa media de Maine. La información les permitirá conocer más sobre cómo los cambios en la temperatura y la precipitación impacta en el crecimiento de los bivalvos entre los estuarios.

Ella también ha desarrollo un modelo de calidad de agua para explorar cómo los nutrientes y la penetración de luz cambian en base a la física de los estuarios y cómo esto afecta el crecimiento de la algas y bivalvos en el río Damariscotta.

Para hacer la investigación, Coupland empleo boyas LOBO (land/ocean biogeochemical observatory), que miden la temperatura, salinidad y pH, además de los niveles de nutrientes y clorofila.

Mayor información del proyecto SEANET en: https://umaine.edu/seanet/