Barcelona, España.- La captura accidental de aves marinas por los barcos palangreros puede dispararse, al menos a corto plazo, con la prohibición de descartes pesqueros impuesta por la Unión Europea, según alerta un artículo publicado en la revista Scientific Reports por un equipo dirigido por el profesor Jacob González-Solís, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio).

El nuevo trabajo, que analiza la interacción entre las poblaciones de pardela cenicienta (Calonectris diomedea) y la flota palangrera en Cataluña y Baleares, también está firmado por los expertos Andrea Soriano Redondo, Verónica Cortés, José Manuel Reyes González y Santi Guallar, todos ellos de la Universidad de Barcelona y del IRBio, junto con Juan Bécares, Beneharo Rodríguez y Pep Arcos, de la entidad SEO/BirdLife.

Más de 5.000 aves mueren cada año a causa de la flota palangrera mediterránea

El palangre es un arte de pesca que consiste en un largo sedal —de donde cuelgan miles de anzuelos— que se lanza al mar desde el barco. Cada año, este tipo de pesca causa la muerte accidental de un mínimo de 5.000 aves en el Mediterráneo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En todo el mundo, los incidentes con los buques palangreros son la causa de muerte de entre 160.000 y 300.000 aves marinas, y representan una de las principales amenazas para muchas especies de este grupo.

El fin de los descartes pesqueros..., ¿y también de las aves marinas?

Antes de volver a puerto, los pescadores lanzan al mar las capturas de peces sin valor comercial (o las que no alcanzan la talla mínima legal). Muchas especies de aves marinas suelen seguir la ruta de los pesqueros para alimentarse de estos descartes devueltos al mar. La futura normativa europea prevé obligar a los barcos pesqueros a llevar a puerto todas las capturas de la jornada y así acabar de forma inminente con estos descartes, tengan o no valor comercial en el mercado.

El estudio combina diferentes fuentes de información para entender la interacción entre aves marinas, barcas de arrastre (que proporcionan a las aves un alimento fácil en forma de descartes) y barcas de palangre (que causan la muerte accidental de las mismas aves). Para ello, se han empleado datos sobre el seguimiento con aparatos GPS de las rutas de alimentación de las pardelas cenicientas, el posicionamiento de los barcos, las observaciones a bordo de los palangreros y los avisos voluntarios de los propios pescadores cuando capturan aves accidentalmente.

«Nuestro estudio demuestra que ante la ausencia de barcos de arrastre —los que producen más descartes— las aves marinas optan por alimentarse de los cebos de los barcos de palangre, de manera que aumenta el riesgo de que se queden enganchadas en los anzuelos y mueran ahogadas. Desde el momento en que se aplique la nueva normativa europea, de obligado cumplimiento, los pescadores no podrán lanzar los descartes de pesca al mar, y por lo tanto, la mortalidad de aves en los palangreros se disparará», alerta González-Solís. Por ello, los autores de la investigación consideran que antes de desplegar esta normativa es absolutamente imprescindible y urgente aplicar medidas correctoras adecuadas a la flota de palangre, que impidan que las aves se enganchen y mueran en los anzuelos.

La eliminación de los descartes es una de las puntas de lanza de la nueva política pesquera comunitaria (PPC), aprobada en 2013. Con esta medida se pretende reducir la presión sobre los recursos pesqueros y los ecosistemas, pero para conseguir ese objetivo es necesario reducir el esfuerzo pesquero y ser más selectivos en cuanto a las artes de pesca. «Si la reducción de descartes se limita a desembarcar las capturas que antes se devolvían al mar, creando nuevos mercados para estas, no habremos logrado ese objetivo», afirma Pep Arcos, responsable del programa marino de SEO/BirdLife.

Por otro lado, la PPC prevé medidas para abordar el problema de las capturas accidentales, mejorando los protocolos de recogida de datos de pesca —por ejemplo, para identificar cuándo y dónde se dan capturas accidentales, entre otros muchos factores que deben controlarse— y aplicando medidas de mitigación cuando sea necesario. «El estudio que acabamos de publicar pone sobre la mesa un factor más para tener en cuenta a la hora de aplicar estas medidas, de forma urgente», prosigue Pep Arcos. «Para conseguir resultados satisfactorios, es esencial tener la cooperación de los pescadores, para quienes las capturas de aves también representan un problema en forma de molestias y pérdida de material».

Proteger unas aves en peligro de extinción en las Islas Baleares

Las Islas Baleares son una de les áreas de cría más importantes para las pardelas, y en especial, para la balear (Puffinus mauretanicus), especie que actualmente encabeza la lista de las aves más amenazadas de Europa. Las pardelas se desplazan centenares de quilómetros con mucha facilidad, y las que crían en las Islas Baleares visitan con frecuencia la costa catalana y valenciana para alimentarse. Por eso, corren el riesgo de engancharse y morir en cualquier palangrero que esté faenando por el litoral de la costa catalana, valenciana o balear.

Tal como recuerda González-Solís, «un reciente estudio demográfico asociaba la baja supervivencia de las pardelas baleares al impacto de las capturas accidentales en artes de pesca, como ocurre con los palangres». Por tanto, «si no ponemos una solución urgente, esta especie que se reproduce exclusivamente en las Islas Baleares desaparecerá en pocas décadas».

Por un palangre sostenible en el Mediterráneo

Las capturas accidentales de aves marinas se han eliminado prácticamente en otras regiones del planeta —por ejemplo, en el área marina bajo la influencia del Tratado Antártico en el océano Austral— gracias a la aplicación de medidas de corrección en los barcos palangreros.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y de las cofradías de pescadores, y la colaboración de SEO/BirdLife y BirdLife International, este equipo de expertos de la Universidad de Barcelona despliega desde hace años una serie de líneas de investigación para entender el problema de las capturas accidentales de aves marinas en el Mediterráneo y aportar soluciones. Con ese fin están estudiando la eficacia de distintas medidas de mitigación adaptadas a la flota de palangre demersal que opera en las costas del Mediterráneo.

En concreto, Jacob González-Solís y Verónica Cortés (UB-IRBio) son autores del Manual de buenas prácticas en la pesca de palangre de fondo (2015), un documento que compila las mejores estrategias para evitar las capturas accidentales de aves marinas por parte de los buques palangreros en el Mediterráneo, como la calada nocturna o el uso de líneas espantapájaros. El pasado septiembre, este mismo equipo organizó, por primera vez en Europa, la sexta edición de la Conferencia Internacional de Albatros y Petreles, en la que se discutió extensamente sobre la problemática de las capturas accidentales de aves marinas en todo el mundo, y en particular de las pardelas en el Mediterráneo.

Referencia (abierto):
Andrea Soriano-Redondo, Verónica Cortés, José Manuel Reyes-González, Santi Guallar, Juan Bécares, Beneharo Rodríguez, José Manuel Arcos & Jacob González-Solís. Relative abundance and distribution of fisheries influence risk of seabird bycatch. Scientific Reports, November 2016. Article number: 37373 (2016). doi:10.1038/srep37373
http://www.nature.com/articles/srep37373