Por Marytere Narváez
Mérida, México (Agencia Informativa Conacyt).- Enfermedad por descompresión, intoxicación por gases y encuentros con fauna marina son los riesgos más comunes que enfrentan los buzos pescadores en su actividad diaria. En las costas de Yucatán, la escasez de langosta y el creciente comercio de pepino de mar han incrementado la necesidad de bucear durante más tiempo y en condiciones más adversas, de acuerdo con investigadores de la Unidad Mérida del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav IPN) y la Universidad Marista de Mérida, quienes han emprendido desde una perspectiva interdisciplinaria un análisis integral de la problemática en la región.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Robert Oswaldo Huchim Lara, posdoctorando en el programa de Bioeconomía Pesquera y Acuícola de la Universidad Marista de Mérida, señaló que la investigación inició en el año 2008 a partir de la realización de su maestría en el Departamento de Ecología Humana de la Unidad Mérida del Cinvestav, bajo la tutoría de la investigadora Julia Fraga Berdugo, donde se enfocó en el estudio de la descompresión, una problemática poco abordada hasta entonces.

“La descompresión es una enfermedad caracterizada por la formación de burbujas debido a la acumulación del nitrógeno disuelto en el cuerpo al estar sometido a una presión ambiental anormal (diferente a la expuesta en tierra). Si no se dan los tiempos adecuados durante el ascenso a la superficie para eliminar el nitrógeno a través de la respiración, tiene lugar la sintomatología característica de esta enfermedad”, explicó.

Aunque patológicamente el fenómeno de descompresión es el mismo en el buceo de pesca comercial y en el buceo recreativo, los factores que influyen en cada uno de estos son muy diferentes. “Aquí hablamos de que el pescador tiene la necesidad de capturar las diferentes especies con valor comercial para la obtención de un ingreso económico y con ello el sustento de la familia”, comentó el investigador.

Obesidad y enfermedades crónicas, factores de riesgo importantes

Durante su maestría, Huchim Lara se dedicó a identificar los factores de riesgo descritos en la literatura que incrementan la probabilidad de padecer la descompresión, a través de entrevistas realizadas a pescadores de las localidades de San Felipe y Río Lagartos, en el oriente de Yucatán.

Entre los resultados, la obesidad surgió como una de las problemáticas principales debido a que el tejido adiposo secuestra el nitrógeno y lo libera muy lentamente, cuando no se dan las paradas adecuadas de descompresión, favorece la formación de burbujas de este elemento.

Asimismo, se encontró que existe un subdiagnóstico de enfermedades crónicas, es decir, hay enfermedades que el pescador padece pero lo ignora. Entre estas, la hipertensión y la diabetes. De acuerdo con los estudios, la curva de edad de los pescadores cada vez se dirige más hacia edades mayores y el consumo de alcohol dispara los efectos dañinos de estos factores.

Monitoreo de patrones de buceo

A través de un dispositivo de monitoreo, la segunda etapa de la investigación tuvo como fin conocer los patrones de buceo y de comportamiento de los pescadores, la influencia que tienen sobre estos las diferentes especies que capturan y los incentivos que aumentan los riesgos de descompresión y otros padecimientos.

Como parte del doctorado en ciencias marinas bajo la asesoría de Silvia Salas Márquez, investigadora del Departamento de Recursos del Mar de la Unidad Mérida del Cinvestav, Huchim Lara emprendió en una primera fase la identificación de los buzos de acuerdo con una eficiencia de pesca baja, mediana y alta, con el propósito de observar si dicha productividad cambiaba bajo ciertas condiciones.

“Medimos el tiempo de permanencia en el fondo y los tiempos de ascenso y descenso. Pudimos tener todo el seguimiento del buceo ya que cada 15 minutos el dispositivo capturaba la información”, indicó Salas Márquez.

El dispositivo, equivalente a las computadoras de reloj que se usan en el buceo recreativo, se adhirió al cinturón de los pescadores para medir aspectos como profundidad, tiempo de buceo y temperatura. A través del dispositivo, los investigadores observaron que los patrones de buceo cambian y, con esto, los riesgos también.

“Con el recurso de langosta se observa un patrón de yoyo: inmersiones y emersiones repetitivas durante todo el día. Cuando capturan pepino se hace una inmersión prolongada, pudimos grabar inmersiones de hasta 260 minutos y esto va incrementando el riesgo de descompresión porque van acumulando nitrógeno en el cuerpo y si no hacen las paradas adecuadas, el riesgo de descompresión se incrementa”, advirtió Huchim Lara.

Con los registros realizados a través del dispositivo, se identificó un modelo que permitirá predecir los riesgos de descompresión a mediano plazo. “Estos modelos se han hecho para pesca recreativa, pero no se habían hecho para pesca comercial. Nosotros hemos monitoreado cerca de dos años y medio y tenemos unas 30 mil inmersiones de registro, lo que nos puede permitir hacer un modelo específico para la pesca comercial”, indicó Salas Márquez.

Mayores riesgos entre buzos jóvenes

De acuerdo con Salas Márquez, se observó que los buzos más jóvenes son quienes toman mayores riesgos debido a que son de reciente incursión en el oficio y comúnmente no recibieron capacitación profesional. A diferencia de estos, los buzos de mayor edad que se dedican a la pesca de especies como langosta, han vivido gran parte de su vida en los pueblos pesqueros y, además de conocer la tradición de la pesca, han recibido cursos formales.

“La edad, las capacidades técnicas y la disponibilidad de recursos —que pueden disminuir por mareas rojas y otros factores— hacen que los buzos tomen más riesgos. Encontramos pescadores que son más adversos al riesgo y no se van tan lejos aunque tengan menos capturas, y también hay aquellos que buscan aumentar sus capturas y se enfrentan a mayores riesgos”, apuntó.

En cuanto a los pescadores de pepino de mar, se encontró que usualmente estos toman un entrenamiento no formal de pocas sesiones y se aventuran directamente a la captura, lo que aumenta los riesgos a largo plazo debido a la falta de preparación.

Diseño de un compresor sin monóxido de carbono

Durante su trabajo de campo, Huchim Lara acompañaba a los pescadores en sus jornadas de pesca tres veces por quincena. De esta manera observó que los pescadores utilizan compresores de aire que obtienen oxígeno del ambiente y lo almacenan en un tanque de acero, o bien en barriles de cerveza empleados como tanques. Estos se conectan a través de un regulador con una manguera que en su otro extremo posee una boquilla por la que el buzo respira el aire.

“Estando en la embarcación sentía un olor fuerte a los gases de combustión del motor del compresor de aire y nos surgió la inquietud de saber si este aire estaba contaminado”, expresó el investigador.

El Manual de Buceo recomienda un máximo de 10 partes por millón (ppm) de monóxido de carbono (CO) y las organizaciones internacionales Occupational Safety and Health Administration (OSHA) y Health and Safety Executive (HSE) advierten que el máximo recomendado es de tres partes por millón y 10 partes por millón, respectivamente. En las pruebas de campo, encontraron que en algunos compresores se presentaban hasta 150 partes por millón de monóxido de carbono contenido en el aire que los buzos respiraban.

“La mayoría de los compresores excedía estos límites recomendados. Dado que la sintomatología de la intoxicación por monóxido de carbono y la descompresión son muy similares, es posible que varios casos tratados como descompresión hayan sido casos de intoxicación por monóxido de carbono”, señaló.

Walter Chin, especialista del Centro Gonda de Medicina Hiperbárica de la Universidad de California, trabajó en colaboración con los investigadores mexicanos en el diseño experimental de un prototipo de compresor de aire para estudiar los gases que entraban al sistema y, a partir de esto, adaptar el mecanismo de tal forma que disminuyera el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono.

De acuerdo con Huchim Lara, el sistema diseñado está compuesto por un tubo que soporta un manguera de alta resistencia al calor que permite que el aire que ingrese al tanque de almacenamiento tenga la menor cantidad en ppm de monóxido de carbono. Para evitar que entre algún objeto al sistema, contiene filtros especiales en la parte superior y en la unión con el compresor de aire.

“De esa manera logramos reducir más de 80 por ciento la concentración de monóxido de carbono en los sistemas de buceo. La idea de este dispositivo en un principio fue que sea de bajo costo y de fácil ensamblado. Dado que no teníamos un presupuesto para poder armar todos los compresores de los pescadores que nos han ayudado, decidimos disminuir los costos de las partes para que posteriormente los pescadores puedan copiar este dispositivo e implementarlo en sus compresores”.

Propuestas para el tratamiento integral de la salud de buzos pescadores

Una problemática radica en que las cámaras hiperbáricas —donde el cuerpo se somete a condiciones similares a las de la profundidad adecuada a la descompresión— a disposición de los pescadores se encuentran a largas distancias de sus lugares de trabajo, circunstancia que se ha abordado en documentales como Mundos bajo Sisal (2015) y Descompresión (2015).

Con el fin de favorecer la reducción de las secuelas derivadas de este factor, los investigadores incluyeron la entrega de tanques de oxígeno gratuitos a los pescadores que pueden utilizarse durante el periodo intermedio entre la descompresión y el ingreso a la cámara hiperbárica.

En síntesis, Silvia Salas Márquez, quien es miembro con nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), describió que el proyecto integral contempló el estudio de los riesgos de descompresión para generar una tabla de recomprensión orientada a la pesca comercial, la adaptación de los compresores para reducir la contaminación por monóxido y el manejo de los tanques para reducir las secuelas por intoxicación o descompresión.

Como parte de su investigación de posdoctorado, Huchim Lara realiza actualmente un censo de buzos pescadores y de compresores disponibles en zonas de la costa de Yucatán para generar una propuesta de adaptaciones en los compresores como un programa integral. De manera complementaria, se desarrollan ferias de salud en comunidades pesqueras con la Escuela de Medicina de la Universidad Marista de Mérida, así como propuestas a partir de la tecnología de smartphones para contribuir en el creciente sector pesquero de la península de Yucatán.

Mayor información:
Dr. Oswaldo Huchim Lara
Universidad Marista de Mérida
Email:Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.