Por Marytere Narváez
Mérida, México (Agencia Informativa Conacyt).- En México, uno de los principales países productores de pescados y mariscos en el mundo, la pesca representa una actividad económica importante para más de dos millones de personas que viven directa o indirectamente de ella. Sin embargo, la sobrepesca, el poco valor agregado que tienen los productos del mar mexicano y la pesca ilegal han restado competitividad a la actividad en comparación con otros países del mundo y amenazan la biodiversidad de mares y costas, el crecimiento económico y el empleo de millones de mexicanos.

Ante este panorama, la organización de la sociedad civil Environmental Defense Fund de México (EDF) tiene por objetivo impulsar el desarrollo científico en colaboración con las industrias enfocadas en diversos ámbitos de las pesquerías mexicanas para encontrar soluciones a las problemáticas más significativas a nivel nacional.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Laura Rodríguez Harker, directora general del programa Océanos de EDF de México, señaló que la organización busca mejorar las políticas públicas y las prácticas económicas en conjunto con el sector pesquero para implementar una pesca sustentable en México, usando la herramienta de Manejo Basado en Derechos.

“Desde el 2008 que empezamos a trabajar en México vimos que hay muchos sectores interesados —el gobierno federal, los gobiernos estatales, los productores, los académicos, las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades— y uno de los diagnósticos que hicimos nos mostró que no había un espacio en donde todos estos se pudieran juntar y dialogar en torno a los problemas más importantes para cada uno y cómo solucionarlos”, apuntó.

Ante esto, se constituyó el primer Encuentro de Alternativas de Manejo Pesquero, que poco a poco se ha convertido en uno de los eventos más grandes en este campo a nivel nacional.

“Lo que busca es generar este espacio de diálogo en donde todos los sectores, tanto de México como de otros países, se reúnan una vez al año para aprender las experiencias de otros compañeros y generar lazos, conversaciones, intercambio de teléfonos, citas y nuevos proyectos”, expresó la organizadora.

En la séptima edición realizada en Mérida, Yucatán, el Encuentro de Alternativas de Manejo Pesquero tuvo como temas principales el aprendizaje de experiencias positivas de pesquerías de México y otros países en torno al Manejo Basado en Derechos, reconociendo la inversión de las comunidades, de los gobiernos y los diversos participantes para generar un cambio positivo.

Asimismo, se abordó la práctica de la pesca ilegal a través de las experiencias de productores de pesquerías que ilustraron cómo tomaron diferentes acciones para reducir esta problemática. Al respecto, EDF México cuenta con un estudio en torno a la pesca ilegal y la barrera que representa para la competitividad del sector pesquero en México.

“La tarea de todos es que este diálogo desencadene acciones para generar un cambio positivo. Nosotros esperamos que este diálogo que se dio en estos días promueva que los participantes puedan generar algún proyecto y esperamos escuchar las acciones positivas para el año que entra”, apuntó.

¿Qué es el Manejo Basado en Derechos?

La creciente importancia de los océanos como motores de desarrollo de la economía mundial ha llevado a diversos expertos a crear el concepto Blue Economy o Economía Azul, que busca incorporar el valor de los bienes y servicios del océano en modelos económicos y toma de decisiones para que las actividades económicas basadas en los mares y océanos sean realizadas de manera responsable y coordinada para mantener océanos saludables, equilibrados, resilientes y con beneficios socioeconómicos a largo plazo.

Enmarcado en este contexto, el Manejo Basado en Derechos es un sistema de manejo pesquero que busca el equilibrio entre generar mayores beneficios económicos para los pescadores y conservar las especies y ecosistemas marinos para las futuras generaciones. La delimitación de una captura total permisible, la asignación de derechos definidos y seguros, las decisiones de manejo compartidas y el incremento y actualización de la información sobre pesquerías para la toma de decisiones son algunas de sus principales características.

“El Manejo Basado en Derechos da un derecho exclusivo y claro a cada productor, ¿pero cómo ocurre esto? Una de las partes más importantes de cualquier buen manejo es la ciencia. Los análisis científicos estiman cuánta biomasa hay en el agua; luego tenemos que decidir cómo compartir el derecho de aprovechar ese recurso, que es un derecho claro y definido, porque no solo tenemos que definir cuánto hay sino cuánto yo puedo tener de esa pesquería”, apuntó Laura Rodríguez Harker.

De acuerdo con Rodríguez Harker, el Manejo Basado en Derechos ya funciona en más de 360 pesquerías a nivel mundial, en las que se encuentra la pesquería de langosta en la comunidad de Punta Allen, Quintana Roo. “Estos sistemas cambian la manera de cómo funciona la pesca actualmente, porque mucho de lo que pasa en el mundo es la carrera por la pesca, se abre una veda y como no hay este derecho definido, preciso y claro, todos los pescadores salen a pescar al mismo tiempo. Entonces todos compiten contra todos”, expresó.

A esto se suma la cosecha de un producto altamente perecedero que llega al mismo tiempo en grandes cantidades al mercado, con lo que en muchas ocasiones provoca un desplome de los precios. El Manejo Basado en Derechos, por otra parte, propone tener este derecho definido para tener una organización clara, pensar en valor agregado y contratos con el mercado, entre otros aspectos.

“Lo que se ha visto en estas pesquerías en el mundo es que en realidad hay un cambio muy drástico en el desempeño, tanto social como económico y biológicamente, y para nosotros la sustentabilidad pesquera está en esos tres ejes, es decir, que haya más recursos en el agua, más captura y mejor estabilidad económica”, apuntó.

Participación de los pescadores en la toma de decisiones

Para Francisco Arreguín Sánchez, investigador del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del Instituto Politécnico Nacional (Cicimar IPN), los sistemas de manejo en México son verticales usualmente, es decir, la decisión la toma la autoridad y las acata el pescador. Aunque en el presente se realizan consultas con los pescadores en un marco participativo, la decisión no deja de estar por arriba de los pescadores.

En el marco del Encuentro de Alternativas de Manejo Pesquero, el investigador presentó los estudios realizados en torno a la teoría del manejo ecosistémico, que implica necesariamente la participación del pescador debido a que son ellos quienes adoptan la responsabilidad de gestionar los recursos para que los acuerdos resolutivos sean válidos.

“Es por esa ruta por donde estamos dirigiéndonos para implementar esto y que este tipo de acuerdos sean reconocidos formalmente por quien los tome. Y me refiero a implementarlo ya como política nacional o política de gestión. Para poder asignar responsabilidad al productor o a quien se considere en los acuerdos hay que modificar algunas cosas en la ley y eso permitirá que la misma gente sea responsable de cómo administrar el recurso”, apuntó.

Sabor marino de costa a costa

En los últimos años, diferenciar el producto pesquero por sus características de origen se ha convertido en una tendencia mundial para los consumidores, un eslabón importante de la cadena de valor de estos productos.

“Nosotros como consumidores somos una parte importante de la cadena de valor al escoger qué comemos y en dónde comemos y qué escogemos comer. Por tanto, empezamos un evento llamado Sabor marino en donde traemos el artículo de los productores que participan en el encuentro y que están tomando una inversión para el camino hacia la sustentabilidad, y estos mismos productos son preparados por chefs locales de gran reconocimiento en diferentes regiones del país”, indicó Rodríguez Harker.

Curel de Baja California, almeja generosa, pulpo, mero y robalo de Yucatán fueron algunos de los platillos degustados durante Sabor marino, donde resaltaron las cualidades gastronómicas de las dos costas de México.

“Fue una oportunidad para que los chefs se junten con los productores para que haya un diálogo que no siempre se da. Un chef recibe el producto en un mercado y no sabe quién cosechó el jitomate o quién sacó el pez del agua, por lo que esta es una oportunidad para acortar esa distancia”, apuntó.