Nelson, Nueva Zelanda.- Un nuevo laboratorio multi-próposito en la Cawthron Aquaculture Park, tiene como objetivo el promover un programa de investigación a largo plazo para criar ostras del Pacífico (Crassostrea gigas) resistentes a un virus que devastó la industria hace tres años.

Los científicos del Cawthron Institute, junto con sus socios de la industria, vienen trabajando para criar ostras del Pacífico resistentes al ostreid herpes (OsHV-1) desde que el virus golpeó a la industria en el año 2010.

“Este año hemos mejorado nuestras instalaciones para incluir un laboratorio dedicado exclusivamente a la investigación de los virus de las ostras” indicó Nick King, líder del Cultured Shellfish Programme del Cawthron Institute. “Esta instalación permitirá que nuestro equipo de científicos que trabajen en el programa tengan un espacio dedicado a la investigar la supervivencia y crecimiento de nuestras familias de ostras, así podremos identificar los mejores para que estén disponibles para la producción en el año 2015”.

Jim Dollimore de BioMarine Ltd y presidente de la New Zealand Oyster Industry Association, indicó que la industria aprecia el apoyo y el esfuerzo de Cawthron.

“Cuando la crisis golpeó a Cawthron inmediatamente se tomaren grandes medidas para resolver el problema mediante el programa de crianza que ellos venían desarrollando con la industria por cerca de una década” dijo Dollimore.

El administrador del grupo de acuicultura de Cawthron, Dr. Jacquie Reed, dijo que el apoyo a la industria de la ostras en Nueva Zelanda tiene como objetivo alcanzar $100 millones en exportaciones para el 2025.

“Esta es un problema mundial y una carrera contra el tiempo para reconstruir la industria internacional de la ostra. Nuestro programa de crianza a largo plazo tiene como finalidad el ayudar a nuestra industria a recuperar su capacidad de producción”.

Los científicos de Cawthron han venido investigando en la resistencia de las ostras del Pacífico al virus desde el año 2010 cuando este golpeó por primera vez a Nueva Zelanda. El virus causó pérdidas significativas en la semilla silvestre. La crisis condujo a pérdidas de empleo, cierre de fabricas y una caída de la producción en 50 a 60%.