MEDELLÍN (El Colombiano).- Los trucheros parecen ensimismados. Cada uno pesca por su cuenta diezmando el potencial del mercado de la trucha dentro y fuera del país.


Gustavo Enrique Bernal Ramos, especialista de las Agendas de Investigación del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, identificó en la falta de asocio de los productores un inconveniente para fortalecer el sector. Eso, dijo, tiene raíz en un asunto cultural.

Y es que para poder capturar mercado en el exterior se necesita ofrecer volúmenes grandes con niveles de calidad internacional. Ahí, precisamente, puede estar otra de las razones para que los trucheros trabajen separados.

James Betancur López, zootecnista de Asoacuícola, explicó que muchos operan de manera informal sin la tecnología necesaria para garantizar los estándares internacionales. Cuando se les ofrece que se asocien y se les pide cumplir con los parámetros prefieren la informalidad.

La falta de asociación es sólo uno de los retos. Gustavo Bernal contó que está próxima a salir una publicación del Ministerio en la que se identifican las áreas en las que se debe investigar para mejorar la cadena de la trucha.

Asoacuícola es la entidad contratada para hacer la investigación y James Betancur adelantó que uno de los aspectos tecnológicos en los que debe mejorarse es la alimentación. La nutrición del animal representa entre el 50 y 60 por ciento del costo de producción y por eso son necesarias las investigaciones que ayuden a bajar ese porcentaje.

En el mejoramiento genético está otra área de relevancia. Resulta que las ovas de las truchas que se producen en el país son importadas y eso incrementa el costo que se traducen un el precio del producto final.

James Betancur contó que en la investigación notaron que la gente sabe de los beneficios de la trucha, le gusta comerla, pero se alejan por el precio. Mientras que un kilo de carne de cerdo puede valer 4.000 pesos el de trucha ronda los 9.000.

Las cifras de más son menor consumo porque según el zootecnista en el país apenas se llega a 90 gramos de trucha por habitante al año, mientras que en países como Bélgica y Japón la cantidad es de cuatro kilos y la FAO recomienda que el consumo anual de pescado sea de 16 kilos por persona y en Colombia estamos en 1,5.

La trucha colombiana, dijo Gustavo Bernal, ya se ha puesto en las neveras alemanas, pero hay grandes competidores en el sector como Perú y Chile.

Lucy Arboleda Chacón, del Grupo de Investigación Acuícola (GÍA) del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, incluyó en la lista de competidores a Ecuador y dijo que para ganarles terreno hace falta que desde el Estado se reconozca a la acuicultura como un sector importante para reunir a su alrededor inversionistas de distinto orden.

Uno de los proyectos que ayudan a ese fortalecimiento es el que adelantan Asoacuícola, GÍA y otras instituciones para producir hembras truchas en el país y sustituir su importación.

El proyecto está en la línea de los resultados de la cartilla del Ministerio, que tienen gran injerencia en Antioquia porque es la región de país con mayor producción, a pesar de que ahora, mencionó Bernal, ronda las 1.500 toneladas cuando a finales de década del 90 llegaba casi a 4.000.