Por: Darío Zambra B.
La Nación, Chile.
Con la crisis del virus ISA, las salmoneras comenzaron a buscar nuevas zonas en las cuales instalar sus operaciones. Así se produjo un boom de solicitudes de concesión en la XII Región y la presentación de tres proyectos en la IV. Sin embargo, estas iniciativas han encontrado resistencia en estas zonas, alertadas por los cuestionamientos realizados a las prácticas de las empresas del sector.

Fue la crisis más grande en la historia de la industria salmonera. Provocó la pérdida de más de diez mil puestos de trabajo, el cierre de varias empresas del sector y un cambio radical en la forma en que operaban hasta ahora. Y los efectos del virus ISA, el causante de este terremoto en la salmonicultura, aún se sienten, ya que recién en un par de años podría volver a los niveles de producción que tenía antes de la debacle sanitaria.

Salmonicultura 2.0 le han llamado los empresarios del sector a la nueva etapa, en la que deberán operar dentro de los márgenes que establece la nueva ley de pesca. Y en este nuevo orden, las compañías están mirando hacia más al sur, pero también hacia el norte, con proyectos en Magallanes e, incluso, en Coquimbo.

La región salmonera por excelencia es la de Los Lagos. Ahí se concentra la mayor parte de la actividad y casi se podría afirmar que su capital, Puerto Montt, gira en torno a este sector productivo. En importancia, le sigue la Región de Aysén. Sin embargo, desde que se desató la crisis del virus ISA, a fines de 2007, se multiplicaron las solicitudes de concesión en Magallanes y hoy la Subsecretaría de Marina tramita más de 1.600 de estos permisos. Y en Coquimbo -una zona a la que ninguna empresa del sector había llegado- se tramita en el Sistema de Estudio de Impacto Ambiental un proyecto de engorda de peces. ¿Serán estas iniciativas el inicio de una migración del salmón?

En el congelador

El boom se produjo hace dos años. Así lo asegura el director del Servicio Nacional de Pesca de Magallanes, Patricio Díaz, respecto a la gran cantidad de solicitudes de concesiones que se hicieron en 2008. “Hubo un tiempo en que llegó un número grande de peticiones, las que fueron copando el espacio. Últimamente se siguen recibiendo, pero en menor número”, explica la autoridad marítima. Sin embargo, no es una cifra pequeña: en esa región, donde existen alrededor de 14 centros de cultivos, hoy se tramitan más de 1.600 concesiones.

Pero no todas derivan efectivamente en centros salmoneros. “Los trámites de solicitud tienen un alto porcentaje de rechazo por diferentes causales. Se estima que si bien hay un número alto de solicitudes, las que efectivamente se materializarían en permisos sería una cantidad mucho menor”, aclara Díaz. Carlos Odebret, gerente general de SalmonChile -el gremio que reúne a las empresas del sector-, precisa que en general la tasa de rechazo de estas peticiones es de 75% y, por lo tanto, sólo un tercio son las que se otorgan finalmente. “Efectivamente, es un número grande de solicitudes, pero muchas se rechazan por diversas razones, ya sea por sobre posición, distancia, errores de mapa, entre otras”, asegura el ejecutivo.

Hoy en Magallanes la tramitación de esas concesiones está congelada. La nueva Ley de Pesca que se originó tras la crisis sanitaria de la industria, define zonas preferentes para una actividad u otra, ya sea para el turismo, la conservación, la preservación, la pesca artesanal y la acuicultura. Es lo que se conoce como zonificación del borde costero. En la XII Región ese proceso comenzó en abril de este año y lo está coordinando la División de Desarrollo del gobierno regional. Esa es la razón por la cual está paralizada la entrega de concesiones. Una vez que se definan las zonas para la acuicultura, se conocerán los espacios reservados para esta actividad, incluida la salmonicultura.

La ley establece el plazo de un año para la zonificación. Sin embargo, Odebret sostiene que en esta región ese proceso podría culminar mucho antes de lo previsto. “Esa labor está bastante adelantada, porque se venía trabajando un año antes. Por eso la estimación es que podría estar antes del plazo y en esa fecha se retoma el otorgamiento de concesiones”, afirma el gerente general de SalmonChile.

Cluster en Magallanes

Según el mismo ejecutivo, esta región tiene un gran potencial para la industria. “En general, toda la zona sur de Chile está llena de canales y posee condiciones de agua de mar de muy buena calidad. Y la XII Región tiene aguas más frías y por eso menos probabilidad de ocurrencia de enfermedades, lo mismo que la ocurrencia del piojo de mar, que es más baja en esa zona. Lo que ocurría es que en el pasado las condiciones logísticas y los costos para poder entrar en Magallanes hacían muy difícil la operación allá. Sin embargo, hoy la región se ha ido consolidando como una zona interesante para el cultivo. Por eso durante estos últimos tres años se han ido solicitando concesiones en el lugar”, explica.

Los salmoneros esperan que esa región se convierta en una zona con un cluster similar al que hay en Puerto Montt y Chiloé, donde se creó una serie de servicios en torno al cultivo y el procesamiento de peces. “La idea es que el cluster se genere en el mismo lugar, que aparezcan emprendimientos locales de transporte, de laboratorios, de servicios de buceo, los que empezarán a ocurrir en la medida que la industria tenga un volumen interesante”, sostiene Odebret.

La intendenta de Magallanes, Liliana Kusanovic, afirma que este boom de solicitudes de concesión “muestra el interés por invertir en la región, lo que es muy positivo para nosotros. Pero no serán más de 100 ó 120 concesiones las otorgadas, pues deben seguir un ordenamiento del borde costero donde deben prevalecer los intereses de todos los sectores productivos”. La autoridad regional proyecta que en un comienzo esta industria podría generar alrededor de 2.500 nuevos empleos, entre directos e indirectos.

Turismo en alerta

Patricio Peñaloza, coordinador de Proyectos del Observatorio Laboral de Chiloé, explica que antes de la aparición del virus ISA, el 80% de los centros de cultivos operativos se concentraba en la zona de Chiloé. Sin embargo, agrega el experto, después de la crisis la mayor operación se trasladó a Aysén. “Desde fines de 2007 los salmoneros tenían proyectado duplicar su producción y esta estrategia apuntaba principalmente a orientar su base productiva a las regiones XI y XII, y eso es lo que están haciendo. En Magallanes pretenden ubicarse principalmente en dos zonas, en Porvenir y Puerto Natales. Pero allá la industria ha sido mucho más resistida por la sociedad en su conjunto, no sólo por ambientalistas, sino también por empresarios turísticos”, asegura Peñaloza.

Efectivamente, desde que se disparó la solicitud de concesiones en la región más austral de Chile, los diferentes actores del turismo encendieron la luz de alarma ante la llegada masiva de esta industria. Ese proceso coincidió además con el período más crítico de la salmonicultura, cuando el ISA causaba estragos económicos, laborales y sanitarios. Esa situación provocó que la alerta fuera cada vez mayor.

“Nosotros tenemos aprensiones serias respecto a esta actividad, porque vemos lo que pasó en estas regiones, donde los pilló el virus ISA y todo lo que generó en términos económicos. No queremos que pase lo mismo aquí. Lo que más nos preocupa es que no afecten la parte medioambiental y el turismo. No queremos que si pasa un crucero lo tenga que hacer por la ruta en que están las salmoneras. Esta región es eminentemente turística, tenemos una cantidad de fiordos y canales que se podría contaminar con todos los impactos que crean las salmoneras”, advierta la presidenta de la Cámara de Turismo de Magallanes, Catalina Jaksic.

Esta organización lleva un par de años entregando propuestas a la comisión de borde costero, para que sean considerados los planteamientos de su sector. Lo que buscan finalmente es que si la industria se desarrolla en esta zona, lo haga lejos de las zonas que hoy están destinados al turismo.

La intendenta Kusanovic plantea que ambos sectores productivos podrían convivir en Magallanes “realizando una buena zonificación del borde costero en que se consensúe la opinión de todos los sectores, especialmente el turístico. La industria salmonera ha sufrido por no haber hecho las cosas bien, la nueva Ley de Pesca regula muchas falencias, por lo que actualmente la forma de operar es muy distinta a lo que fue hasta ahora. Pondremos especial cuidado en que se cumplan las nuevas normas establecidas, de manera que sea un negocio sustentable para el bien de todos”.