Trujillo, Perú (Trujillo Informa).- No fue por cianuro ni estrés hídrico, sino por parásito Ichthyophonus sp. La muerte de truchas en Motil (Otuzco) reportada por algunos medios de comunicación en setiembre del 2013 y achacada inicialmente a presuntas operaciones de la Planta “Virgen de la Puerta” de la UNT, ahora se conoce que ocurrió por la presencia de un parásito llamado Ichthyophonus sp.

“El suceso de mortandad no tuvo una explicación lógica. Se la relacionó con algún tipo de contaminación minera, sin embargo la fiscalía, con la dirección de salud ambiental determinó que no hubo alteraciones en factores químicos. Si hubiera ocurrido eso, habría arrasado con toda la población de truchas”, declaró Simón Moreno Aguirre, quien sustentó su tesis “Prevalencia de la infección por Ichthyophonus sp. (Mesomycetozoea) y su impacto en la fisiología de Oncorhynchus mykiss ¨trucha arcoíris¨ en el centro piscícola Motil, La Libertad, Perú”.

Según el joven investigador, el Ichthyophonus sp es un parásito emergente que debido al cambio climático, ocasiona epidemias en especies animales (epizootias) tanto en cultivadas como silvestres causando daño económico y ecológico, sin embargo su incidencia en la trucha arcoíris de la sierra norte del Perú se desconocía.

Se ha reportado al Ichthyophonus sp  como el causante de la mortalidad de salmónidos, arenque, abadejos y así en más de 80 especies. En el 2009 fue reportado por Instituto del Mar del Perú (Imarpe) en el sur del Perú. El descubrimiento de Moreno es el primer reporte para el norte de nuestro país.

Al preguntársele si existe riesgo de contaminación de humanos por consumo de truchas, Moreno Aguirre señaló que la transmisión es de pez a pez, por truchas que se alimentan de peces muertos por esta enfermedad. La trucha es carnívora.

El contagio en el centro piscícola Motil ocurrió –según el investigador- por renovación de las truchas entre 2008 y 2010, cuando trajeron truchas alevines desde Junín, pues anterior a esa fecha no se reportaba mortandad con los síntomas del pez afectado por el parásito Ichthyophonus sp.

“Durante todos estos años ocurrían muertes de truchas y en el criadero se pensaba que ocurría por efectos del estrés hídrico, pero la trucha está preparada para soportar temperaturas altas, se puede estresar, pero no morir una gran cantidad por esta consecuencia”, expresó.

La suerte coincidió que Simón Moreno era practicante en el centro piscícola Motil como alumno de la Escuela de Pesquería de la UNT cuando en setiembre del 2013 se reportaron las muertes de trucha. Así nació la idea de su tesis.

En enero de este año 2014, el estudiante de Pesquería UNT se puso en contacto con el Servicio Geológico de los Estados unidos y con la Universidad de Michigan. Actualmente mantiene lazos para continuar la investigación con Richard M. Kocan, Ph.D. de la U.S. Geological Survey (USA), Leonel Mendoza, Ph.D. microbiólogo y genético del Biomedical Laboratory Diagnostics de Michigan State University, MI; así como con Jacob Gregg, F.B de la Geological Survey Western Fisheries Research Center Marrowstone Marine Field Station (USA).

MÁS DATOS:

“Estamos en la fase de recopilar cepas del parásito para establecer líneas genéticas para determinar su especiación, al momento se conoce solo el género. Falta determinar la especie para ser incluida en la lista de la Organización Mundial de Salud Animal OIE con sede en París.

Resultados del ADN del parásito me serán enviados en agosto de este año”, adelantó Moreno.

La tesis de Moreno será remitida a la Gerencia Regional de Salud, alcanzando las recomendaciones de implementar un plan de control sanitario que implique las buenas prácticas de acuicultura en el Centro Piscícola Motil; evaluar la posibilidad de renovar la población total unido a una intensa profilaxis de los sistemas de estanquería.

Igualmente, recomiendó habilitar la operatividad del laboratorio básico de campo del C.P. Motil, que permita el desarrollo de la investigación y el monitoreo in situ de posibles enfermedades emergentes en el cultivo; así como continuar con más investigaciones acerca Ichthyophonus sp. para hallar un tratamiento eficaz y evitar su transmisión.

Moreno Aguirre realizó seis muestreos mensuales de los parámetros fisicoquímicos del agua de los estanques y paralelamente la colección al azar de juveniles de trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss de la familia Salmonidae).

Luego los ejemplares fueron traslados al laboratorio vivos (9 – 12°C) con aireación asistida. Se registraron datos biométricos para asociarlos a la prevalencia mediante análisis bioestadísticos, el impacto del parásito en la fisiología se basó en indicadores sintomatológicos e histopatológicos.

La prevalencia total de Ichthyophonus sp. fue muy alta (82.5 %). El sexo, peso y talla no son indicadores determinantes de vulnerabilidad para altas prevalencias.

Eso sí remarcó que las temperaturas (14°C) de la estación del verano, influyeron directamente en el aumento de la prevalencia parasitaria. Ichthyophonus sp. no afecta la relación peso-longitud, pero si produce un descenso del grado de bienestar (FC). La sintomatología externa más frecuente de los peces infectados fue el nado errático (56.14%), curvatura espinal (29.82%) y melanosis -color oscuro en el tejido orgánico- (28.07%). Ichthyophonus sp. produjo una infección granulomatosa sistémica asociada a un importante daño tisular de los órganos infectados, siendo el cerebro uno de los más afectados (12.59%).

Se concluye que el parásito Ichthyophonus sp. presenta una prevalencia importante y el impacto en la fisiología de la trucha arcoíris es evidente.