Nicaragua.- Tras terminar un año con cifras de producción en positivo, pese a las afectaciones del fenómeno de El Niño, la industria pesquera se plantea desde ahora nuevas metas para el próximo: promover la producción de peces vivos y aprovechar más la riqueza marina en las zonas marítimas recuperadas a Colombia.

Eso permitiría al sector crecer más del entre seis y siete por ciento que tienen en meta para el próximo, según la Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic).

“Nicaragua no está aprovechando la cantidad de lagunas, de lagos, de cuerpos de agua y embalses que tenemos, tanto en el Caribe como en el Pacífico para el cultivo de peces. No lo estamos aprovechando y hemos visto que otros países en el área centroamericana sí lo están aprovechando sus condiciones a pesar que son menos favorables que las nuestras”, afirmó el director ejecutivo de Capenic, Armando Segura.

No obstante, Segura admite que para aprovechar el potencial del país en esta actividad hay que superar muchos obstáculos de orden burocrático y ambiental. “Lo que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo el sector privado con las autoridades del Gobierno, para establecer un marco de fomento de esas actividades, a través de una política de Estado”. Esto porque “lo importante es asegurarle al inversionista que va a poder desarrollar esa actividad de piscicultura en un ambiente de estabilidad y seguridad, que después de haber hecho una inversión y contar con los estudios y permisos ambientales que son necesarios no va a venir alguien, una entidad a decirle que no puede venir trabajando”.

En este sentido, el sector realiza gestiones y algunos estudios para soportar esas gestiones. “Lo que queremos es que las autoridades del Gobierno tengan la seguridad de que este tipo de actividad es compatible con el medioambiente. Si se hace bien, si se hace con los estudios y programas de mitigación correspondientes, la piscicultura se puede hacer sin dañar el ambiente, sin causar un impacto que no sea mitigable”, afirma.

Prueba de ello es que otros países lo están haciendo. “Y nosotros aquí en Nicaragua podemos cultivar diferentes variedades de pescado, carpa, guapote, róbalo, obviamente tilapia que tiene un buen mercado mundial y una capacidad de producción bien alta que le da viabilidad económica y técnica al cultivo, y también podemos cultivar moluscos”, afirma.

EL CRECIMIENTO DE 2014

Y mientras el sector continúa afinando su política de crecimiento para el próximo año, desde ahora se prepara para cerrar el 2014 con fuerte repunte en la producción de camarón de cultivo y de mar, así como de pescado y captura de langosta, según reflejan las cifras del Banco Central de Nicaragua cortadas a septiembre de este año.

Basado en esas cifras a septiembre, Segura estima que al finalizar este año la industria habrá crecido un siete por ciento respecto al 2013, lo que le permitirá al sector cerrar con un volumen aproximado de exportación de 35,000 toneladas métricas que representan unos 280 millones de dólares en ingresos.
 
Dicho crecimiento —según el director ejecutivo de Capenic— se obtuvo principalmente a través del camarón de cultivo y la langosta, ya que el de la pesca fue menor por las afectaciones que produjo la sequía provocada por El Niño, a la pesca artesanal.

El incremento significativo de los volúmenes de exportación de camarón cultivado fue producto de dos factores: el incremento en las áreas de cultivo y el mejoramiento en la productividad y el de la langosta, por la explotación de las nuevas áreas.

“Crecimos en langosta, porque hay que tomar en cuenta que estamos pescando en la nueva zona marítima que la Corte Internacional de Justicia de La Haya le reconoció a Nicaragua. Aunque no tenemos ahí una actividad permanentemente sustancial, sin embargo de la flota pesquera que hay en Nicaragua un promedio del 20 por ciento está en actividades de pesca en esa zona”, indica Segura.

Mientras que el crecimiento en camarón se logró por “el incremento en las áreas de cultivo, pero también por un mejoramiento en la tecnología a través de la inversión el laboratorio, mejoramiento del proceso de poslarva y semilla y de la capacidad de proceso, valor agregado y diversificación de mercados”, detalla Segura.