Tocantins, Brasil.- Para que la crianza de peces sea rentable y sustentable, es fundamental saber el número máximo de peces que se puede criar en los sistemas de cultivo. La denominada “capacidad de carga” varía de acuerdo con la especie de pez y el sistema de crianza.

Una investigación realizada por Embrapa Pesca e Aquicultura, procura desarrollar una metodología de cálculo de la capacidad de carga y levantar parámetros para la crianza de gamita, también conocida como cachama y tambaqui (Colossoma macropomum), en jaulas en el reservorio de Peixe Angical, en la región centro-sur del Estado.

En la actualidad, se usa una metodología creada en la década del 70, considerada desactualizada. Probar otras posibilidades y, de ser posible, llegar a una nueva metodología para la capacidad de carga es uno de los objetivos del proyecto de Embrapa.

El reservorio de Peixe Angical, formado por las aguas del río Tocantins, esta localizado entre las ciudades de Peixe, Paranã y São Salvador do Tocantins. En convenio con la empresa Enerpeixe, que administra una central hidroeléctrica en el reservorio, el Embrapa viene trabajando par identificar áreas aptas para la práctica de la acuicultura.

“Procuramos saber cual es el número de peces que cada zona del reservorio puede mantener sin generar daños ambientales y sin perjudicar otras actividades” resume el científico de Embrapa, Jones Simon, quien lidera el proyecto. Los estudios son realizados en áreas previamente escogidas del cuerpo de agua como propicias para la piscicultura.

No es una tarea fácil, debido a que tanto las características locales como la interferencias externas son importantes en estudios como este. Hasta dentro del mismo reservorio la capacidad de las áreas varía. “Dentro del propio reservorio hay áreas más propicias que otras y, por lo tanto, podemos cultivar más peces” destaca Simon.

En la investigación, esta previsto el seguimiento del comportamiento del fósforo durante un ciclo de cultivo de gamitana. “En el Brasil, la legislación coloca al fósforo como el principal causante de contaminación y del cambio en la calidad del agua. Por ser uno de los elementos más contaminantes, es uno de los mayores factores limitantes de la crianza” afirmó el especialista de Embrapa. El fósforo es uno de los componentes de las raciones para los peces.

El proyecto ya ha avanzando con el análisis de la calidad del agua del reservorio y la elaborado un estudio socioeconómico de la región. Este año se publicaran los resultados registrados en el 2014. También se realizará el acompañamiento de un ciclo completo de crianza.

Los primeros resultados efectivos del proyecto están previstos para el primer semestre de 2016.