Viña del Mar, Chile.- En los últimos años, la industria chilena del salmón ha enfrentado la aparición de diversos patógenos bacterianos que han provocado importantes pérdidas económicas a esta actividad productiva. Es por ello que la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Andrés Bello con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y el patrocinio de Sernapesca, se encuentra desarrollando un proyecto que tiene por finalidad crear una base nacional de aislados bacterianos para la industria acuícola, con miras a generar un nuevo servicio para el diagnóstico, tratamiento y prevención de enfermedades de salmónidos.

Y es que a pesar de su buen posicionamiento y perspectivas de desarrollo, la industria salmonera chilena es constantemente desafiada en términos sanitarios, ya sea por el recrudecimiento de las patologías ya existentes, como Piscirickettsia salmonis, Flavobacterium psychrophilum, Renibacterium salmoninarum, Vibrio ordalii  y Aeromonas salmonicida atípica, o por la aparición de nuevas enfermedades.

“Todas han provocado una significativa merma productiva debido a las altas mortalidades y/o morbilidad en las diferentes fases del ciclo de vida del salmón o la trucha, lo que trae como consecuencia una disminución de la productividad de los cultivos y por lo tanto importantes pérdidas económicas cada año”, explica el doctor Ruben Avendaño Herrera, académico de la facultad y coordinador del proyecto.

Por otra parte, la aparición y recrudecimiento de patógenos bacterianos ha estado ligado al uso indiscriminado de antibióticos, lo que ha traído consigo consecuencias ambientales y cuestionamientos de los países importadores, especialmente de los consumidores.

Según Avendaño Herrera, la actual condición sanitaria de la industria salmonera y acuícola nacional, hace necesario conocer el estado real de los tipos de cepas bacterianas, sus niveles de patogenicidad, su susceptibilidad a antibióticos y la distribución geográfica de estos patógenos en los planteles chilenos. “Asimismo, es necesaria la existencia a nivel nacional de una entidad responsable de generar y transferir a los diversos actores de la industria, técnicas diagnósticas estandarizadas para la detección de patógenos bacterianos locales, así como realizar la caracterización de los mismos y mantener una colección de las cepas disponibles para estudios científicos y/o con fines productivos”.

El Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y las empresas del rubro han favorecido la implementación de programas de bioseguridad y vacunación, pero aún no han sido capaces de reducir las mortalidades de peces ocasionadas por algunas enfermedades (ej. Flavobacteriosis) ni dilucidar el origen del fracaso de los tratamientos terapéuticos y la limitada eficacia de las vacunas comerciales, las cuales no cubren todo el periodo de cultivo.

En consecuencia, agrega Avendaño Herrera, “se vuelve imprescindible desarrollar técnicas diagnósticas presuntivas y confirmativas específicas, sensibles y rápidas que no solo identifiquen presencia y ausencia de un patógeno, sino el conocimiento sobre los posibles orígenes y reservorios, rutas de transmisión y patogénesis que permitan combatir tempranamente las infecciones mediante tratamientos terapéuticos o medidas profilácticas”.

El Proyecto

En el marco del proyecto apoyado por FIA y bajo la dirección de los doctores Ruben Avendaño Herrera y Rodolfo Paredes, se llevan a cabo distintas técnicas diagnósticas y líneas de desarrollo en el área de I+D+i, entre las que destacan: Desarrollo de técnicas moleculares de diagnóstico presuntivas y confirmativas de microorganismos patógenos bacterianos; Caracterización bioquímica, serológica y genética de patógenos bacterianos que afectan a la acuicultura; Estudio de la variabilidad genética intra-específica de los aislados bacterianos chilenos y su relación con las propiedades de virulencia; Aplicación de herramientas biotecnológicas en prevención acuícola a través de un servicio de monitoreo sistemático de riesgo basado en indicadores biológicos microbiológicos, antigénicos y genéticos; Determinación de los perfiles y niveles de susceptibilidad de aislados bacterianos contra antibióticos.

Pero además, están abiertos a realizar capacitaciones científico-técnicas para actores vinculados a la industria acuícola. “Esta idea surgió gracias al contacto realizado por investigadores asociados a instituciones gubernamentales de otros países para realizar este tipo de servicios, lo que nos permite generar una vinculación interesante en países que están invirtiendo y potenciando su acuicultura local”, comenta Avendaño Herrera.

La realización de estos servicios y líneas de desarrollo se concentran en la empresa Patosalm SpA, la cual cuenta con la Unidad de Investigación y Colección de Patógenos (UICPOA), que dispone de las capacidades físicas y profesionales para la caracterización de patógenos bacterianos locales en salmónidos y servicios de asesoría a la industria acuícola. “Usando nuevas tecnologías moleculares, podemos detectar marcadores epidemiológicos y desarrollar indicadores de alerta temprana de las enfermedades, considerando el conocimiento de las propiedades de virulencia y clasificando los agentes infecciosos en distintos niveles de riesgo: bajo, moderado y alto”.

También se encuentra a disposición una colección de cultivo de aislados chilenos, los cuales están caracterizados molecularmente y antigénicamente, estando disponibles para entregar cepas de los agentes patógenos y para realizar estudios que requieran de aislados representativos de la situación sanitaria del país.

Para Tomás García-Huidobro, ejecutivo de Innovación Agraria de FIA, los alcances del proyecto son altamente relevantes, toda vez que permitirá implementar estrategias preventivas, o bien generar alertas tempranas y abordar los focos de contagio con tratamientos adecuados, evitando la propagación de las enfermedades que afectan a la industria. “Lo interesante es que el laboratorio ofrecerá además servicios de gran utilidad para la industria, como por ejemplo pruebas para determinar la efectividad de vacunas, o proporcionar patógenos para el desarrollo de nuevas vacunas”.

García-Huidobro explica que actualmente en Chile existen varios listados de patógenos de salmónidos, y solo la Lista 1 del “Reglamento de medidas de protección, control y erradicación de enfermedades de alto riesgo para especies acuícolas” (patógenos prioritarios a nivel nacional) cuenta con una red de laboratorios acreditados y orientados a su estudio y vigilancia. “La Lista 2 incluye patógenos menos prioritarios, pero no por ello menos dañinos para la industria, dado que también generan enormes pérdidas en términos productivos y económicos”.

A través de un monitoreo permanente, el laboratorio UNAB pretende certificarse en la Lista 2 de patógenos, que inciden aproximadamente en un 10% de pérdidas productivas de la industria. “Son patógenos difíciles de detectar e identificar a tiempo. Hoy no existe ningún laboratorio que tenga aislados esos patógenos y donde se tenga claridad de su virulencia, susceptibilidad a antibióticos y distribución geográfica, es decir ubicación de probables focos de propagación”, agrega el ejecutivo de FIA.

Cabe señalar que la pesca y acuicultura es uno de los sectores más importantes dentro de la economía nacional y con mayor potencial de crecimiento en el mediano y largo plazo. Es la tercera actividad en generación de divisas, luego del sector minero y forestal, y la segunda sobre la base de recursos renovables. Por su parte, el cultivo de salmónidos se posiciona en el tercer lugar dentro del sector exportador chileno, luego del cobre y el molibdeno. Es así como la producción intensiva de trucha arcoíris y salmón del Atlántico ha experimentado un espectacular crecimiento, ubicando al país entre los mayores productores mundiales.

Fuente: FIA