Argentina.- Una iniciativa tecnológica podría optimizar la producción de arroz en Corrientes. Esto no es poco si se tiene en cuenta que se trata de la provincia líder a nivel nacional en el cultivo de este cereal, tanto en producción como en área de siembra. El proyecto busca producir arroz orgánico -libre de pesticidas- y las especies de peces que se cultivarán son las nativas pacú y sábalo, de valor comercial potencial muy bueno.

 

Investigadores trabajan en un esquema de producción que transforma el campo arrocero en un terreno mixto al que, a partir de ciertas adecuaciones, se lo utiliza también para sembrar peces en los períodos de descanso entre cosecha y siembra de arroz. De esta manera el campo no se mantiene improductivo y gira hacia una actividad como la piscicultura, con un rinde estimado de 2.000 kg de peces por hectárea, cada año.

Las expectativas están enfocadas en complementar las dos producciones y lograr una valoración en lo productivo y económico, en especial de los productos que se obtengan de estos ciclos. Este seguimiento técnico minucioso busca, entre otros aspectos, descartar o reducir los agroquímicos (defensivos agrícolas) que usualmente se utilizan en la producción arrocera.

Así lo explicó a Argentina Investiga el director ejecutivo del proyecto, médico veterinario Juan Pablo Roux: “Si en los análisis que realizamos en los distintos ciclos de crecimiento de los peces y del arroz no son detectables rastros de pesticidas se buscará, a futuro, la certificación de lo que se denomina ‘arroz orgánico’”. Este rótulo lo hace libre de agroquímicos, aumenta su calidad y, por ende, le otorga un precio diferenciado.

Preparación del terreno

Ante la pregunta ¿todos los campos en donde se produce arroz pueden rotar hacia la piscicultura? La respuesta es sí, pero requieren de una adecuación previa y una evaluación a cargo de técnicos que deciden sobre las dimensiones del lote a utilizar en función de la topografía del terreno y las condiciones climáticas de la zona.

La adecuación consiste en elevar los bordes del terreno para obtener un gran espejo de agua. Se fabrican, además, unos “refugios” en los bordes interiores de esos levantamientos, que son utilizados por los peces en temporadas de bajas temperaturas. Estos refugios tienen una pared en 45 grados, que evitan la erosión y posterior desmoronamiento por el golpeteo del agua. Las dimensiones de los lotes son variables. Los terrenos experimentales de este proyecto tienen 4 ha, pero ya existen emprendimientos con extensiones de 60 a 100 ha, en Las Palmas (provincia del Chaco).

Proceso

El ciclo rotativo se desarrolla de la siguiente manera: una vez finalizada la cosecha de arroz y con el lote ya adecuado previamente, se lo llena de agua al límite máximo de forma tal que queden los refugios y el rastrojo de arroz totalmente cubiertos, y allí se siembran los peces.

Los ejemplares estarán en ese gran espejo de agua por un lapso de dos años, alimentándose del rastrojo y de todo elemento orgánico resultante de la cosecha. Como parte del proceso de crecimiento, también se lo complementa con raciones de alimento balanceado.

Al transcurrir los dos años se retira el agua del lote y queda totalmente despejada la superficie donde se sembrará el arroz; los peces quedarán flotando en los refugios, que en esta instancia se asemejan a zanjas cubiertas con agua bordeando el terreno. Los peces son cosechados con redes de los refugios.

La ventaja de tener el terreno inundado por el lapso de dos años es que las plagas vegetales se descomponen y sirven de alimento para los peces. En consecuencia, los trabajos de preparación del lote para la siembra del arroz se reducen en forma considerable. Tampoco requiere de nutrientes ni fertilizantes, ya que toda la materia orgánica del desecho de los peces queda depositada en el suelo y es óptima para el desarrollo de la planta de arroz.

El arroz que se utiliza para sembrar en ese ciclo se llama arroz pre germinado, porque es una semilla con raíz y sus dos primeras hojas. Se siembra con un sistema aéreo o con equipamiento especial, porque el método de siembra tradicional ya no se utiliza.

Especies

Este proyecto de validación trabaja en el cultivo de dos especies nativas de peces: el pacú y el sábalo. Ambas tienen una muy buena complementación. Estudios previos determinaron que los campos arroceros producen una gran cantidad de caracoles. Al ser el pacú una especie omnívora y que se alimenta, entre otras cosas, de moluscos y crustáceos, se adaptó perfectamente a las condiciones planteadas.

Por su parte, el sábalo no compite territorialmente con el pacú. Es una especie que desarrolla su actividad y se alimenta en el lecho del estanque. Ambas tienen un valor comercial potencial muy bueno, por la calidad de la carne que, en el caso del sábalo, dista mucho de los ejemplares que crecen en el río. El primer muestreo parcial arrojó muy buenos resultados, con animales que en 6 meses llegaron a tener 560 gramos de peso.

Modelo buscado

El doctor Roux expresó que se busca el modelo más adecuado para la zona. Es que Corrientes tiene cuatro zonas productivas de arroz: la zona de la costa del Uruguay, la costa del Paraná norte (Itá Ibaté; Ituzaingó), la costa del Paraná Sur (Goya, B. Vista, Lavalle) y la Centro-Sur (Mercedes y Curuzú Cuatiá). Cada zona tiene topografía y suelos distintos, para lo cual hay que encontrar el modelo que mejor se adapte a este tipo de producción.

El proyecto prevé que al finalizar 2016 se tengan instaladas en las cuatros zonas mencionadas productores en acción para que sean replicadores de esta experiencia. Por lo pronto, en septiembre de 2015 se estarán capturando las especies que fueron sembradas en 2013, como parte de este proceso de valoración. De igual forma, en octubre de 2015 comenzará la siembra de arroz en lotes que están totalmente cubiertos por agua.

El estudio piloto es llevado adelante con financiamiento del PROSAP. En su ejecución intervienen cuatro instituciones: el ministerio de la Producción de la provincia, la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, la Estación Experimental INTA Corrientes y la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).

Los técnicos de todas las instituciones que componen la Asociación ad hoc realizan estudios de factibilidad económica y preparan material de divulgación con datos validados para hacer la capacitación dentro de los fondos otorgados por PROSAP. Disponen para capacitar dos becarios profesionales (Agrónomo y Veterinario), alumno de ciencias agropecuarias y técnico de campo para disponer de personal capacitado en esta nueva propuesta productiva para la región.

Fuente: UNNE