Cartagena, Colombia (El Universal).- Hace 40 días, investigadores del Oceanario Islas del Rosario (Centro de Investigación, Educación y Recreación, Ceiner), lograron un hecho sin precedentes en el mundo: reproducir de manera controlada al pez mero guasa, cotizado en el mundo por la calidad de su carne y en algunos lugares, en peligro de extinción.

 

Esta hazaña científica realizada para diversificar la acuicultura en Colombia y como estrategia para conservar la especie marina amenazada, es sólo una de las líneas de investigación del proyecto “Programa para el Desarrollo Sostenible de la Acuicultura en el Caribe Colombiano”, y se logró después de 20 años de estudios y trabajos prácticos.

Jaime Rojas, biólogo marino y director científico del Oceanario Islas del Rosario, dijo que “estábamos muy preparados, pero era un gran reto por lo que es una especie nueva para la ciencia en este proceso, y no podíamos tener una transferencia tecnológica de expertos en mero guasa, porque no los hay. Nosotros vamos a ser los primeros expertos en reproducir y cultivar el mero guasa”.

Explicó el proceso para hacer realidad la primera producción de alevinos de mero guasa en el mundo.

“Después de tener individuos adultos adaptados a las condiciones de cautiverio, seleccionábamos diferentes hembras y machos. A las hembras les tomábamos una muestra de huevos y a los machos una de esperma, para analizarlas en el laboratorio y determinar si estaban listos para reproducirse ese mes. Hicimos más de 50 ensayos”.

No obstante, fue hasta el pasado mes de mayo que la selección de ejemplares resultó exitosa.

Rojas contó que “se seleccionaron más de 15 reproductores, entre machos y hembras, de los cuales se escogió el mejor de cada sexo, quienes entraron al tanque de reproductores a esperar que ocurriera la liberación de huevos y espermas. Esa reproducción pudo no ser exitosa por huevos no fértiles o porque fueran de mala calidad, y de ser así nos tocaba seguir haciendo ensayos, pero en este caso fue un desove muy exitoso, con una fertilidad muy alta, que dio pie para recolectar huevos y colocarlos en el laboratorio”.

Estos huevos fértiles fueron divididos: una parte permanece en el Oceanario Islas del Rosario y la otra en el Centro de Investigación de la Acuicultura de Colombia (Ceniacua), en Punta Canoa, y entraron a una fase de cultivo.

Desde ambas entidades -según el biólogo marino-, se siguió el desarrollo de los huevos y apenas eclosionaron a larvas, pasaron a la fase de larvicultura, en la cual los investigadores, capacitados en técnicas avanzadas de acuicultura marina en países como Estados Unidos, Chile, España, Tailandia y Vietnam con otras especies de peces marinos, asumieron el reto de alimentarlos.

Andrés Suárez, director General del Centro de Investigación de la Acuicultura de Colombia (Ceniacua), señaló que “uno de los cuellos de botella de la larvicultura es la alimentación, porque la boca de los peces marinos en esa etapa es muy pequeña y consumen únicamente alimento vivo, entonces es necesario criar y producir unas especies que se llaman rotíferos y microalgas para alimentarlos, y no es fácil. Hay que tenerlas disponibles todo el tiempo, los 365 días del año, así no haya desove”.

Agregó que el Oceanario Islas del Rosario y Ceniacua tardaron tres años en lograr tener cultivos estables de dichas especies, las cuales fueron extraídas de Galerazamba, corregimiento de Santa Catalina, en el límite con el departamento del Atlántico. Las larvas aún mantienen esta dieta, pero por su notable crecimiento ahora la combinan con concentrados.

IMPACTO POSITIVO
Suárez precisó que, además de ser un acontecimiento histórico, reproducir en cautiverio el pez mero guasa genera un impacto positivo en la Costa Caribe colombiana, porque “es la segunda especie más grande del mundo de meros, tiene gran interés comercial y es conocido en el mundo por la exquisitez de su carne, y es una especie amenazada”.

Anotó que con esta reproducción, “hay muchas posibilidades de repoblar y cultivar, y al hacer cultivos vamos a evitar la extracción del medio natural, que es lo que tiene a esta especie en la lista roja de amenazadas”.

Otro de los beneficios de lograr repoblar este pez, es que es de los pocos que puede acabar con especies depredadoras e invasoras, como el pez león.

LO QUE VIENE
El Director científico del Oceanario Islas del Rosario detalló que lo que viene en este proceso “es estudiar y describir ese desarrollo y documentar las técnicas de cómo lo hemos logrado, hasta donde vamos, para construir un protocolo que se pueda replicar. Lo importante es que ocurran más desoves para que se pueda repetir y repetir el proceso, hacer correcciones en ambos laboratorios y entrar en detalles con un paquete tecnológico replicable”.

Destacó que el reto es “poder lograr una estandarización de desoves regulares, porque para este mes hay unos reproductores que se acaban de seleccionar y están en el estanque a ver si hay desoves. Todos los meses del año los pondremos, anteriormente lo hacíamos con hormonas y ahora, de mayo en adelante, lo estamos haciendo sin hormonas a ver cómo nos va”.

Así mismo, el Director General de Ceniacua afirmó que “el día 70 de los alevinos la idea es sembrarlos en varios ambientes, como piscinas camaroneras, jaulas de cultivo en mar abierto, entre otros, y empezar a evaluar dietas, crecimiento, convivencia y conversión en todos los medios”.