Sao Paulo, Brasil.- El mero (garoupa) es uno de los peces que puede alcanzar el mayor valor en el mercado brasileño. Sin embargo, este pez corre peligro de extinción. Pensando en la preservación de este pez, el Instituto de Pesca desarrolló tres investigaciones en Ubatuba en el litoral norte paulista, para la reproducción en cautiverio.

Entre los estudios, el del mero verdadero es el más adelantado. Iniciada en el año 2005, la reproducción demostró ser exitosa, ya existen alevinos nacidos en cautiverio. Quien se dedica a la investigación es el zootecnista Eduardo Gomes Sanches, que todo el día acompaña el crecimiento de los meros y proporciona el alimento en forma de ración para los menores, y pedazos de pescado para los mayores.

Hermafroditas

Sanches cuenta que la crianza en cautiverio de especies marinas aun es incipiente en Brasil. En el caso del mero verdadero, él conoce una empresa, en Ilhabela, productora de alevinos para vender a los productores que las engordan antes de comercializarlas.

Sanches resalta que el negocio aun es pequeño, pero que tiene posibilidades de crecer en el futuro. “Criar peces marinos en cautiverio en Brasil, para el repoblamiento o comercio, es un desafío para el futuro” afirmó el científico. Él acredita esta posibilidad, por que el cultivo de especies de agua dulce, como tilapia, pacus, etc., comenzó a ritmo lento “y hoy es una realidad en el país”.

Los serranideos son hermafroditas. La mayoría nace hembra y algunas, cuando alcanzan cierta edad y peso, se vuelven machos para ayudar a perpetuar la especie. El especialista explica que, en la naturaleza, el mero deja de ser hembra cuando alcanza de 7 a 8 kilogramos, lo que lleva años. “Por esto, en el laboratorio tenemos que anticipar esta inversión sexual”.

Éxito

Con esta técnica, a partir de los 3.0 kilogramos parte de ellas se vuelven machos para producir semen, y las demás reciben hormonas para ovular. Parte del semen obtenido se guarda congelada para futuras reproducciones.

La crianza de mero en cautiverio, afirmó Sanches, está garantizado. “Los estados siguientes, de engorde, comercio y repoblamiento en el mar, no depende de nosotros. Lo que hicimos fue desarrollar la tecnología de la reproducción”.