Atacama, Chile.- Luego de recorrer más de 900 kilómetros desde la Piscicultura Río Blanco, ubicada en la precordillera de Los Andes, hasta el Cerro Falda Verde en la comuna de Chañaral, llegaron en excelente estado los primeros alevines o crías de truchas para dar inicio a las operaciones del único centro acuapónico del país alimentado con agua de niebla.

Se trata del Proyecto de acuaponía de truchas e hidroponía de hortalizas, con recirculación de agua de atrapanieblas, FIC Falda Verde, iniciativa ejecutada por el Centro Regional de Investigación y Desarrollo Sustentable de Atacama, CRIDESAT, de la Universidad de Atacama, y financiada con recursos de los Fondos de Innovación y Competitividad, FIC, del Gobierno Regional de Atacama y aportes de la división Manto Verde de Minera Anglo American.

“Cuando llegaron me emocioné mucho, era ver algo que todo el tiempo miramos bien atrás. Ahora nosotros podemos estar a un nivel de decir que se pueden lograr cosas. Uno lee libros, ve que otros hacen cosas y ahora, con la ayuda de este proyecto, digo que se puede, se pueden hacer cosas, incluso más grandes”, señala Mario Segovia Arancibia, pescador y miembro por más de 15 años de la Agrupación de Atrapanieblas de Atacama, capacitado en el cultivo de truchas por la PUCV.

Traslado

“Este primer traslado contempla sólo el 10% del total de ejemplares que traeremos desde Los Andes a Chañaral”, explica Gabriel Olivares, ingeniero acuicultor y Jefe de producción del Proyecto FIC Falda Verde, quien además indica que la primera etapa del proyecto contempló la adquisición de 2.500 alevines de truchas los que fueron cuidados, hasta lograr un tamaño y engorda adecuados para su traslado, por un equipo de profesionales de la Piscicultura Río Blanco, centro acuícola ubicado en la precordillera de la comuna de Los Andes, perteneciente a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, PUCV.

“Cabe destacar que en ese mismo lugar, los beneficiarios del proyecto, fueron instruidos en técnicas de desove, incubación, manejo, bioseguridad y traslado de truchas, capacitación certificada por la PUCV”, explica Olivares.

El traslado se realizó de noche, evitando las altas temperaturas primaverales tanto del Valle de Aconcagua como de Atacama, siguiendo el protocolo requerido por esta especie que contempla el monitoreo de temperatura y oxígeno. “En los estanques trasladamos 250 truchas correspondiente a 15 kilos por metro cúbico de agua, para mantener una correcta densidad de peces. Es un grupo de prueba que nos permitió trazar una ruta aplicable a las demás etapas de traslado, hasta completar el total de peces”, explica el Jefe de producción.

Alevines de truchas

La medida aproximada de los alevines trasladados es de 15 a 20 centímetros y 45 gramos de peso. Si bien la temperatura del agua en Los Andes es 8° y 10°, y la de nuestras piscinas es de 11°, parte fundamental del Proyecto es el monitoreo de la supervivencia y adaptación de la especie en condiciones de mayor temperatura de nuestra Región, la que será regulada de forma natural.

“Por esto era fundamental lograr una buena construcción de los galpones de cultivo, pues será en este lugar donde deberemos desarrollar con éxito el proyecto. Estas truchas son orgánicas, nunca han recibido tratamiento de antibióticos ni otro, vienen de un cultivo de flujo abierto de agua de cordillera a otro con un sistema de recirculación con agua de nieblas, un proceso igualmente natural que contempla la misma calidad, manteniendo el mismo proceso de cultivo de los peces”, explica Manuel Arenas, ingeniero acuicultor, asistente de producción del Proyecto FIC Falda Verde.

Una vez ingresados los peces al cultivo en Chañaral continúan en ayuno por casi 12 horas, hasta lograr adaptarse al nuevo lugar. Posteriormente, en forma lenta comienza la etapa de alimentación. Hay que señalar que los peces llegaron sanos, sin enfermedades, ya que viene de aguas libres de patógenos; luego, son ingresados a las piscinas o estanques de fibra de vidrio de 3,5 metros cúbicos de agua de atrapanieblas, que cumplen las mismas condiciones de pureza. “De todos modos, agregamos agua de cordillera a las piscinas para intentar ayudar a los peces en su adaptación”, indica Manuel Arenas.

“Estas son las primeras truchas ingresadas en Atacama. Para el proyecto, es la puesta en marcha de una iniciativa pionera y única en el país, pues contempla el uso de agua de niebla, atrapada en la cima del Cerro Falda Verde en Chañaral, ambos hitos fundamentales para nuestra Región. Además, debemos destacar que el Proyecto FIC Falda Verde nos permitirá establecer una diferenciación de los parámetros según el cultivo en Los Andes y las que nuestro equipo logrará en Chañaral, con distintas condiciones, por ejemplo, de temperatura”, señala Luis Morales, ingeniero acuicultor y Jefe del Proyecto.

De acuerdo al éxito logrado en este traslado, quedan 4 viajes más hasta introducir todos los ejemplares, en el plazo de un mes, tiempo ideal para evaluar la muestra en cuanto a su adaptación, alimentación y crecimiento.

Fuente: CRIDESAT-UDA