Brasil.- Los criadores brasileños de truchas se caracterizan, en su mayoría, como emprendimientos acuícolas de tipo familiar, debido a que los recursos hídricos favorables para la crianza de esta especie son escasos, resultando en unidades con baja escala de producción. Yara Aiko Tabata, científica de la Agência Paulista de Tecnologia dos Agronegócios (APTA), apunta al uso de la biotecnología para el incremento de la productividad de la especie, además de la diversificación de productos de valor agregado.

“Es preciso capacitar a los truchicultores, técnicos en acuicultura y empresarios del sector de la gastronomía en el desarrollo de la trucha y ofrecer novedades, tanto en tecnologías de cultivo para aumentar la calidad y la productividad, como en métodos de procesamiento poscosecha, ampliando de este modo las formas de presentación de los productos derivados de este pescado” sugiere Yara en declaraciones a la SNA.

Según la científico, debido a una serie de problemas, derivados de cierto modo de la baja escala de producción, sumado a la falta de espíritu de cooperación, gran parte de las piscigranjas de truchas brasileñas no tienen las licencias necesarias para la producción y comercialización.

“Con el incremento de la importación de pescado, especialmente salmónidos (trucha y salmón) provenientes de Chile, asociados al aumento de la producción de pescado brasileño, el cultivo de trucha esta pasando una etapa delicada” resaltó la científico.

Yara cita como agravantes de la baja escala de producción las restricciones para la implantación de una granja de truchas. Como lo explica, las aguas con temperaturas que no superan los 20 oC solamente son encontrados en regiones de gran altitud en el Brasil, donde predominan corrientes de agua de bajos volúmenes y no permiten la producción a gran escala.

“De esta forma, para ser económicamente viable, las granjas de trucha brasileñas necesitan de un uso muy racional de los recursos hídricos, la optimización de las instalaciones y la adecuación del manejo” comenta la investigadora.

Otro punto destacado por Yara como desfavorable para la actividad es el hecho de que la trucha es una especie exótica y, por tener habito alimentario carnívoro, está catalogada como de alto riesgo ambiental, lo que vuelve más complicada la obtención de la licencia ambiental. “Además de esto, hay dificultad en la certificación sanitaria, pues la baja escala de producción impide la instalación de mataderos certificados” resaltó la científica.

La alternativa

Una alternativa para mantener viva la actividad, según la científica, es invertir en tecnologías que permitan al productor una diversificación del mercado. “La productividad puede ser mejorada empleando biotecnologías aplicadas a la reproducción de trucha arco iris. Entre ellas se destacan la técnica de reversión sexual para la obtención de lotes 100% hembras y la triploidia para la producción de lotes estériles. La producción de sustituto de caviar, usando ovas de trucha, es una opción de nuevo producto de valor agregado” destacó Yara.

En el Brasil, la tecnología de obtención de sustituto de caviar en base a ovas de trucha arco iris fue desarrollada por la Secretaria de Agricultura e Abastecimento do Estado de São Paulo, a través de la Apta, en un convenio que incluyó a la Unidade Laboratorial de Referência em Tecnologia do Pescado del Instituto de Pesca (Centro do Pescado Marinho de Santos) y la Unidade de Pesquisa e Desenvolvimento (UPD) de Campos do Jordão da Apta, con el apoyo financiero del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq).

Fuente: Sociedade Nacional de Agricultura (SNA).