Bogotá, Colombia.- La industria piscícola colombiana se encuentra preocupada por la circulación de una noticia alarmista que puede llegar a tener graves efectos sobre el consumo de tilapia en el mercado nacional, y afectar las exportaciones de esta promisoria especie. Se trata de la supuesta presencia en el país del Virus de la Tilapia del Lago, frente a lo cual el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, ha dicho recientemente que esta no ha sido confirmada y que el patógeno no entraña ningún riesgo para la salud humana.

En efecto, el pasado 21 de mayo, el ICA se pronunció diciendo que “no contamos con estudios concluyentes que permitan aseverar que el agente primario que ocasiona algunas mortalidades en cultivos de tilapia (en la represa de Betania, en el Huila), corresponde al agente viral denominado Virus de la Tilapia del Lago o TiLV (siglas en inglés de Tilapia Lake Virus), por lo que se hace necesario avanzar en las investigaciones sobre este posible agente viral”.

Al referirse a la delicada situación, la directora ejecutiva de la Federación Colombiana de Acuicultores, Fedeacua, Sara Patricia Bonilla, dijo que, aunque en el país efectivamente no hay investigaciones contundentes con rigor científico que permitan afirmar que ha sido hallado el TiLV, su sola mención hace que se inhiba el consumo porque la gente se asusta, con las consecuentes pérdidas económica para la industria piscícola nacional.

En realidad, agregó la dirigente gremial, el Virus de la Tilapia del Lago, cuando se presenta, lo que ocasiona es un problema de tipo económico a los piscicultores por la mortalidad de peces que llega a causar, pero nunca un problema de salud pública, porque, como lo aseveran el ICA y la misma FAO, el microorganismo no representa peligro para la salud humana, es un problema en determinado momento de producción y disponibilidad para el consumidor final.

De acuerdo con la FAO, el virus se encuentra en Israel (donde fue descubierto en granjas piscícolas establecidas en el mar Galilea), Egipto, Israel, Tailandia Ecuador y Colombia, aunque, como lo advierte el ICA, “debido a la falta de métodos de diagnóstico estandarizados y confiables para TiLV a escala mundial, no se ha podido hacer su confirmación”, son las mismas declaraciones de la entidad sanitaria y la Cámara Nacional de Acuicultura del Ecuador dadas la semana pasada.

La tilapia, uno de los pescados de mayor consumo en el mundo, ha venido ganando importancia en la agroeconomía nacional, no solo por el crecimiento de su producción, sino por la manera cómo han evolucionado las exportaciones. La tilapia colombiana ha obtenido sellos importantes de certificación de calidad e inocuidad desde el año 2014 como son BAP (Best Aquaculture Practice), ASC (Aquaculture Stewarship Council), GLOBALGAP y HACCP, que demuestran los controles en la producción en Colombia y su respectiva verificación de auditores externos calificados.

En efecto, en la última década, la producción de tilapia pasó de 63.157 toneladas en el 2015 a 66.946 toneladas en el 2016, para un incremento de 6% de la tilapia en la oferta piscícola Colombiana. En el 2016, Colombia exportó 7.722 toneladas de producto fresco, de las cuales 88% corresponde a filete fresco de Tilapia.

Estados Unidos y Canadá son los principales mercados de exportación para la tilapia nacional. En el primero de ellos, Colombia es el segundo abastecedor después de Honduras, con una participación de 23.5% en las importaciones, equivalentes a 230 mil libras semanales.

Esta noticia merece una mayor robustez científica para su afirmación. Colombia continuará fortaleciendo protocolos de Bioseguridad en cada unidad productiva. Por ultimo resaltar, que el posible virus de la tilapia de la laguna en Colombia será un problema que afecta la producción de oferta para el consumidor final, mas no que la presencia de un posible virus afecte la salud humana.